Mario Higueros
mhiguerosf@miumg.edu.gt
Docente Facultad de Teología UMG
La vida de los pueblos se aprecia por las políticas culturales y sociales de los gobiernos y los pueblos. Se ha dicho que los niveles de pobreza son indicadores del éxito del desarrollo de un pueblo. A menos pobreza y desigualdad mayor y mejor política de un estado.
En la historia del Antiguo testamento se lee que el criterio para saber el éxito de los dirigentes en la teocracia fue la calidad de atención para las viudas y los huérfanos. ¿por qué? ¿Por qué estos representaban a los más vulnerables y marginados de una sociedad? No es que se trate de institucionalizar estas situaciones, sino que sirvió de termómetro social.
La vida en plenitud que ofrece la visión del Nuevo testamento en el camino que Jesús de Nazaret plantea no se limita al alma y la eternidad sino a la calidad con la que viven los humanos en este mundo. El posesivo del término “Reino de Dios y su justicia” indica el tipo de justicia que distingue entre los otros conceptos de ellos. La justicia de la cual habla Jesús es la de un tipo de relaciones donde el prójimo es amado como se ama a Dios. Esto se refiere a todo el ámbito de las relaciones personales y sociales.
La teología política no se reduce a la relación ideo-partidaria partidaria sino a la conciencia que las comunidades cristianas tengan de su trabajo pastoral frente a las políticas del estado y de sus organizaciones eclesiales. Es decir, la capacidad que las iglesias tengan de analizarse con respecto al pensamiento teológico que muestra su praxis. Por eso, la Teología Política, dice Jürgen Moltmann, tiene un primer cometido imprescindible: el análisis de lo que vive, piensa, discute y transmite la teología de cada congregación que se dice ser cristiana. (Moltmann J. , Teologia politica, 1987)
Este trabajo intenta mostrar el pensamiento de Jürgen Moltmann con respecto a teología que apuesta por la vida en las relaciones humanas y todo el entorno fisco que la rodea en varios de sus libros, pero especialmente en su texto “teología Política”. Su pensamiento, junto a otros teólogos, es una reflexión pertinente para el que hacer teológica pastoral de los creyentes de los pueblos y en este caso, Guatemala.
Este trabajo desarrolla los siguientes temas 1. ¿Qué es la teología política? 2. La teología política discierne sobre una teología privatizadora de la fe. 3. La teología política invita a desmitologizar e desideologizar la fe 4. La teología política procura una teología en el mundo. 5. La teología política urge a mantener una teología de cara a la cruz denunciadora de cristo.
El escrito concluye subrayando la pertinencia de dichos acápites para la realidad del hacer teológico de las iglesias de Guatemala, en el sentido de un auto análisis para saber si ellas y los creyentes como individuos están politizando la fe al tomar parte de algún partido político, justificando el status, con una neutralidad o levantando su voz contra la injusticia como parte de la fe en el Cristo crucificado en la realidad de los marginados del país.
El término teología política se presta a equívocos pues muchos guatemaltecos, incluyendo a buena parte de los cristianos, piensan que la política esta corrompida y que quien se mete a ella acepta los términos e intereses de aquellos que la formulan y por lo tanto se corrompe. «El poder corrompe, y el poder absoluto corrompe absolutamente» es una frase famosa que se ha utilizado en la cultura popular y en la política durante muchos años. La cita se atribuye comúnmente a Lord Acton, (ACTON)un historiador y político británico del siglo XIX. No obstante, la política tiene una noble misión pues de acuerdo a los filósofos griegos su ejercicio es necesario en tanto que responde a la naturaleza del ser humano como “zoon politicón” lo cual lo distingue de las otras especies.
La teología pastoral de la iglesia tiene que ver con la vida de hombres y mujeres que hacen su trabajo proclamador de la buena noticia de Jesús en el mundo. Para ello las comunidades formularon Teologias para trasladar ese mensaje. No obstante, hay que decir que toda teología es reflexión inacabada sobre el paso de Dios en la vida amplia y diversa de los humanos. La teología política es parte de la teología por su naturaleza de hacer histórico (Moltmann J. , Teologia politica, 1987)
La historia de las religiones muestra que las Teologias de ellas tienen diversos conceptos sobre el misterio de un ser Supremo y que, además, esas han sido compañeras de la política en la tarea de dirigir los destinos de los pueblos. Las visiones histórico-sociológicas nos indican que las religiones, la mayoría de las veces, han jugado un papel importante en el destino de la vida de los pueblos para su realización tangible del ser humano con propuestas valorativas o han sido utilizadas para sojuzgar, moderar o dominar.
En Guatemala, como en la historia de otros pueblos se puede apreciar que la religión y la política han caminado juntas sea justificando o criticando la política estatal del momento. Así en Guatemala desde la invasión hispánica en 1523, la política fue aliada en la acción evangelizadora de la organización eclesial en la época colonial, fue el instrumento organizador de la nueva sociedad, pero también domesticador con la “vera paz”
En Guatemala, los pueblos fueron sometidos a situaciones de esclavitud, de explotación de su mano de obra produciendo una sociedad de marginados con desigualdad social y discriminación racial.
Los líderes de las dictaduras militares de los años de la década de 1800 y de 1963 a 1983, hacían gala de su fe mientras imponían su garrote. Militares devotos asistieron a iglesias participando en liturgias de ungimiento a imágenes y sacerdotes católicos oficiaron acciones de gracias, (“te deum”) por las autoridades. Iglesias neo pentecostales como la Fraternidad Cristiana o asociaciones de pastores en forma inédita han organizado “te deums” para los presidentes electos”. (Digital, 1912) con lo cual dieron muestra de participación política partidaria.
También gobernantes de trasfondo protestante llegaron a la primera magistratura guatemalteca como Efraín Ríos Mont en 1982-83, Jorge Serrano de 1991-93 y Jimmy Morales e intentaron gobernar en nombre de una fe que supuestamente haría política de otra manera, pero su gestión fue igual o peor que las de líderes anteriores.
Las acciones pastorales de congregaciones religiosas, tuvo implicaciones políticas. muchas veces, con notables excepciones, cuando permanecieron oficiosamente dóciles, guardando silencio apoyando consciente o inconscientemente, el estatus con (Lois, 1977) Pues también se hace política incluso cuando se optan por la neutralidad, dejado que la situación transcurra como está ( status) aunque sea funestas para la vida humana.
¿Cuál ha sido la postura política de los grupos religiosos en los últimos años en Guatemala? En las coyunturas de crisis nacional, de los ultimo 40 años a partir de 1985, cristianos de algunas iglesias de grupos protestantes muestran por lo menos tres actitudes políticas: 1. La de los que dicen “no meterse en política” 2. Los que se mantienen neutrales y 3. La de los que toman partido. En relación con estos últimos, se puede observar que cada vez más algunos grupos protestantes llamados “evangélicos” dieron claras iniciativas de apoyo político algún partido o gobernante y se alinearon a las políticas hegemónicas del continente y al estado de Israel.
Jürgen Moltmann, teólogo protestante alemán nacido en Hamburgo, 8 de abril de 1926. Se alistó en las Fuerzas Aéreas Auxiliares, del ejército alemán del régimen nazi, donde fue obligado a alistarse en el ejército de tierra en 1944. En 1945 ante la barbarie humana observado por su propio gobierno se rindió al primer soldado inglés que vio en un bosque, sin haber disparado ni una sola bala. Los pensamientos nacidos de esa experiencia política fueron base para su consideración teológica y bien puede aportar algunos criterios para un auto análisis de la conciencia política de los cristianos guatemaltecos.
Para dicha revisión, es importante el pensamiento de Jürgen Moltmann. Dicho teólogo fue uno de los muchos jóvenes prisioneros de guerra alemanes que por estar en desacuerdo en la utilización de la fe cristiana por la política de Hitler fueron recluidos en campos de concentración en Bélgica. Allí Moltmann, junto a un grupo de prisioneros, declaró haber perdido toda su esperanza en la cultura germana a consecuencia de ver como en los campos nazis se exterminaba muchos seres humanos bajo la premisa de la superioridad racial.
En esas circunstancias Jürgen junto a un grupo de cristianos se reunían para tener estudios bíblicos con lo que Moltmann se sintió cada vez más identificado buscando una fe genuina. Dice él que un capellán estadounidense le regaló una pequeña copia del Nuevo Testamento por lo que años más tarde diría: “Yo no encontré a Cristo, fue Él el que me encontró a mí”. (Moltmann J., Teologia politica, 1987)
Moltmann como Bloch, Johan Baptist Metz, y Bonhoefer teólogos alemanes desarrollaron su pensamiento teológico-político en la atmósfera de la segunda guerra mundial donde la barbarie humana ha sido marcada por las víctimas han sido objeto de numerosos estudios, y ofrecen estimaciones de entre 50 y 60 millones de personas fallecidas, elevándose hasta más de 100 millones según los cálculos más pesimistas y entre 40 a 45 millones según los más optimistas. (wikipedia, 2022) Dicha situación horrenda espoleó la coincidencia de esos teólogos que fructifico en la llamada teología política. Esta desgracia mundial no era imposible ser ignorada por los cristianos comprometidos que buscaban llevar el evangelio de vida a toda criatura. Moltmann junto a dicho teólogos, desde el principio le preocuparon los problemas de la identidad cristiana y la relevancia de la fe en las sociedades injustas en que vivieron.
Toda esa experiencia de dolor hace que teólogos conscientes desarrollen una hermenéutica-teológica que invierte la forma tradicional de hacer teología, pues su reflexión de la Palabra de Dios, la hicieron a partir de la realidad sufriente de los seres humanos y de ahí, iluminada por de la Palabra de Dios.
La confrontación del dolor y muerte de hombres y mujeres a la que eran sometidos judíos y otros pueblos del continente europeo estimuló el pensamiento de la esperanza que ofrece el Dios crucificado quien, con su muerte, denuncia el pecado humano y con la resurrección, el poder que muestra el amor incondicional de Dios para todos los que sufren injustamente.
Por lo dicho, Moltmann como otros teólogos, formulan la teología política desde el encuentro con la fe del Cristo crucificado en el holocausto de Dachau, Belzec, Sobibor y Treblinka, Auschwitz y Birkenau. Mientras que, en América, otros teólogos como Gustavo Gutiérrez, Rubén Alves y Leonardo Boff, entre otros, plantean la teología de liberación desde el Cristo crucificado representado en la muerte lenta de los sufrimientos de miles de hombres, mujeres y niños pobres explotados en el continente.
Jürgen Moltmann estudió en Gotinga, y fue seguidor de Karl Barth. También formó parte de la llamada “Iglesia Confesante”. La Iglesia Confesante (Bekennende Kirche) fue un movimiento del cristianismo protestante fundado en Alemania en 1934 para oponerse al intento de control nazi de las iglesias. Varios obispos, pastores y laicos se reunieron en Barmen del 29 al 31 de mayo de 1934 como delegados de 18 iglesias regionales. Entre los asistentes se destacaron Dietrich Bonhoeffer, Martin Niemöller, Gustav Heinemann. Hans Christian Asmussen recuerda lo que el teólogo suizo Karl Barth había escrito en Bonn en 1933: ¿La Iglesia ha de servir, al gobierno del pueblo o a la palabra soberana de Dios?
Moltmann fue seguidor de los pensamientos de Karl Barth quien desde su cama del hospital Bethesda en 1964, le escribió una carta a raíz de leer una copia de Teología de la esperanza donde lo felicita por su trabajo, diciendo que presenta un enfoque muy creativo y sui generis en la reflexión sobre la fe cristiana. Y le expresa elocuentemente:
“¿Le puedo decir un par de palabras sobre la impresión que me causó? He estado buscando durante décadas, incluso en los años veinte, el hijo de la paz y la promesa, es decir, el hombre de la próxima generación que no solo aceptaría o rechazaría lo que pretendía e hice en teología, sino que iría más allá.” (Pikaza)
También en dicha misiva hace una crítica significativa que marcaría su escrito del “Dios crucificado” diciéndole: “Si me perdonas, me parece que el Dios que tu presentas me parece más bien un indigente.” En respuesta a dicha carta Moltmann respondería: “El meollo de su crítica me causó la mayor reflexión, a saber, que en lugar de la escatología, para escapar de su unilateralidad (el Dios único y poderoso helénico y dominante) proponiendo la doctrina de la Trinidad inmanente que debería funcionar como un canon expositivo para la proclamación del señorío de Jesucristo” (Pikaza)
Frente a la experiencias y reflexión de más grande guerra de los ultimo tiempos y su desgracia humana, a Moltmann le molesta la actitud de cristianos piadosos que se desentienden del desgarramiento de nuestro mundo social, así como la de los no comprometidos y aquellos a quienes no parece preocuparles la esperanza escatológica (de aquí y ahora) y solo plantean una del más allá. Esto en su libro Teología de la Esperanza plantea que la escatología no es un asunto solo de los últimos días sino de los penúltimos y que es eje trasversal en toda la teología. (Moltmann J. , Teologia de la esperanza, 2006)
Frente a una teología clásica que presenta a Dios todo poderoso omnisciente omnipotente y distante, el Dios de Moltmann no es un creador que se aleja de su creación y por eso es por lo que sufre y se convierte en El Dios crucificado (de ahí la crítica de Barth del Dios indigente) que explica el acontecimiento de Jesucristo desde el suceso de la cruz como crítica que confronta el poder y lo político arbitrario. De aquí deduce Moltmann que “una esperanza escatológica tiene relevancia política y un cristianismo radical tiene efectos revolucionarios”, (Moltmann J. , El Dios crucificado La cruz de Cristo como base de la critica cristiana, 2010)
Moltmann como Metz parten de la idea de la ruptura que provoca el cristianismo en la esfera sociopolítica. El cristianismo como hechos de los que no tienen poder, proclaman una nueva manera de vivir. El sustento es la mediación de la fe en la historia, pues esta no se da en un vacío social-histórico y por ello, la historia, supone la política como forma concreta por la que los humanos se gobiernan y son gobernados.
Algunas de las ideas clave del pensamiento de Moltmann con respecto al tema de teología política.
¿QUÉ ES LA TEOLOGÍA POLÍTICA?
En su libro dice que la teología política “no es una nueva corriente ni una disciplina teológica especial: es la conciencia de la importancia e incidencia política de cualquier teología” (Moltmann J., Teologia politica, 1987)
Teología política es la capacidad que las iglesias tengan de autoanalizarse con respecto al pensamiento teológico que perfila su praxis. Por eso, la Teología Política, dice Jürgen, tiene un primer cometido imprescindible: el análisis de lo que piensa, discute y difunde la teología. (Moltmann J., Teologia politica, 1987)
Dicha teología no es una teología tradicional que requiere una praxis sino una reflexión sobre la práctica actual a la luz del evangelio que renueva el mundo.
La teología política aprecia las acciones de la iglesia en el “locus theologicus” lo cual implica que no se puede hacer teología a espaldas de lo que viven las gentes y por ello, implica una crítica a la sociedad que debería considerar las concepciones fundamentales de una ética cristiana en el ámbito político que nacen principalmente de los dichos y hechos de Jesús frente a los poderes de su tiempo que hubo de confrontar.
Si la teología intenta despertar la conciencia política de toda teología cristiana se entiende que existe otra teología ingenua y políticamente inconsciente. Pero también implica el reconocimiento que “No existe una neutralidad política teológica.” Por eso, es conveniente observar que aquellas teologías que se proclaman “no políticas” han contraído siempre alianzas tácticas muy fuertes con movimientos políticos casi siempre conservadores. Así, las iglesias que se retiran a una neutralidad no política o trans-política son de hecho iglesias politizadas pues con su neutralidad pagan su posición de privilegio y de intangibilidad. (Lois, 1977)
LA TEOLOGÍA POLÍTICA INVITA A DESMITOLOGIZAR Y DESIDEOLOGIZAR LA FE
Teología política es una teología de la esperanza cuando deja de ser el mito irrealizable en una espera de lo desconocido e inexplicable.
Para Moltmann está cada vez más claro que la teología del “más acá” en su integridad no sólo es un apartado teológico, sino escatología de esperanza, que mira hacia adelante, y por ello mismo es apertura y transformación del presente”.
En ese sentido, Moltmann hace una crítica de la escatología clásica: “Lo que nos mueve es hablar de la Esperanza aguardando las promesas de Dios, con la certidumbre de que lo que se nos ofrece es una realidad en la mente del Eterno. Pero esto no se ha de convertir en un recuerdo alucinado, que enmarañado con las elucubraciones metafísicas nos aleja de la realidad, sino por el contrario, nuestra Esperanza es el paso del futuro que se nos muestra en el presente, aguardando por fe como cierto lo que se nos ofrece…” (Moltmann J. , Teologia de la esperanza, 2006)
La teología política está obligada en su enfoque a una consideración crítico-hermenéutica que considere su importancia histórica, calificando las acciones hacia el bienestar de los humanos o criticando las mediaciones interesadas que necesitan desmitologizarse o desideologizarse para un buen tratamiento de la fe.” (Moltmann J. , Teologia politica, 1987)
Recuerda Moltmann que en la historia se puede ver que cuando la fe religiosa se hizo ideología política en el proceso histórico justificó las políticas de estado o bien, justificó su propia política de gobernar ocultando el mensaje liberador de Jesucristo. O como dice Joseph Comblin:
El revestimiento religioso puede ocultar el mensaje del evangelio o puede conducir a ese mensaje según la evolución de la historia. Como los seres humanos no pueden vivir sin religión, los discípulos de Cristo durante 2000 años construyeron una religión que fue solo revestimiento del mensaje cristiano… (Comblin, 1974)
La teología es comunicación humana por el lenguaje. Por ello, una teología que quiera ser responsable deberá sopesar las implicaciones políticas de sus palabras, imágenes, símbolos y someterlas a una reflexión crítica. Los lenguajes transmiten ideas y muchas ideas pueden ser engañosas al no estar en favor de la vida.
Por eso hay necesidad de revisar nuestras opciones, Julio Lois, profesor de cristología de Salamanca dice en su artículo “A que causa servimos en la labor pastoral: “Por consiguiente, la cuestión no es a qué causa queremos subjetivamente servir con nuestra acción pastoral, sino a qué causa, de hecho, servimos. Hemos de interpelarnos para saber si con nuestra acción pastoral consciente o inconscientemente estamos al servicio de la causa del Señor Jesús, o al servicio de la causa de otro señor o de otros señores.” (Lois, 1977)
LA TEOLOGÍA POLÍTICA DISCIERNE SOBRE UNA TEOLOGÍA PRIVATIZADORA DE LA FE
La tarea política de la fe es un asunto que se dan en la relación comunitaria principalmente por eso su modelo es la acción divina intratrinitaria que considera la tensión entre la fe del individuo y la vocación social de su acción. Así, Moltmann insiste en la desprivatización de la fe cristiana para poder tener un panorama más certero del trabajo de ella. La fe evangelicalista que nos fue heredada promueve solo un individualismo religioso porque está más centrada en el “yo que en el nosotros”.
La privatización de la fe es conveniente en la era de posmodernidad porque avala la economía de mercado que se nutre fomentando el hambre del consumismo personalizado. La fe privatizada está separada del mundo y situada en el reducto de lo íntimo. El individualismo es contrario a la comunidad del evangélico fundado en las relaciones comunicativas trinitarias.
Esto quizá, influenciado por la teología agustina, concebida en la “Ciudad de Dios” que idealizada por san Agustín en “De civitate Dei contra paganos” es una apología que confronta la ciudad de Dios con la pagana que siglos más tarde plantearía los reinos yuxtapuestos por Lutero (espiritual frente a lo material) Esto fundamentó el poder por parte de los príncipes germánicos gobernantes que le daban cobertura de seguridad y justificación con sus ejércitos que luchaban por la causa de Dios.
En nuestro contexto, una teología de la vida en la historia de los humanos es criticada por otras teologías como subversiva o alineada de izquierda porque amenaza la tranquilidad que dan estas a lo puramente personal, ignorando la responsabilidad social. Por ello, Moltmann urge a repensar nuestra interpretación diciendo que “Una hermenéutica de la comprensión orientada exclusivamente por la historia del pensamiento efectivamente toma nota de la historicidad del individuo, pero con ello deshistoriza inconscientemente las estructuras sociales en las que vive “y que influyen en su privacidad (Moltmann J. , Teologia politica, 1987)
¿Qué es lo que hace al cristiano ser cristiano y a la iglesia ser iglesia de cristo? pregunta Moltmann en su libro la Justicia crea futuro, y responde: 1. La acción justificadora y pacificadora de Dios, por medio de Cristo en nosotros los hombres injustos y belicosos 2. La iglesia como el instrumento de la acción divina en el mundo, aunque esta sea imperfecta 3. La iglesia seguidora de Jesús como principio y garantía de la nueva creación futura del mundo que lucha contra la injusticia presente, pues en ella ha de brotar la esperanza de la paz en la tierra. (Moltmann, 1992)
LA TEOLOGÍA POLÍTICA PROCURA UNA TEOLOGÍA EN EL MUNDO
La iglesia cristiana en su mayoría ha venido desarrollando una teología para el cielo desde que elaboró una teología comprometida con los intereses de los que tenían un poder de control social en el siglo tercero. Por eso, las críticas del secularismo pueden ser necesarias, pues “Una lectura positiva de la secularización a pesar de los signos contradictorios, exige una «teología del mundo» distinta.” Ya no se puede vivir de la herencia que dejó la iglesia de cristiandad en la cual todo se leía con los ojos de la fe interpretada en esa época.
Pero, además, la teología ha de superar una formulación eclesiológica conformada a los modelos y figuras políticas de éxito y ostentación que la hicieron imitar los poderes de este mundo que Jesús criticó (Lucas 22) Toda eclesiología que se precie de ser cristiana ha de estar en función del mundo y en el mundo y no en función de si misma y fuera del mundo. “Que no se busque solo los intereses propios de la iglesia como institución porque estos son secundarios a su misión, reitera Jürgen. (Moltmann J., Teología política, 1987)
La eclesiología de cristiandad en el siglo tercero perdió el cometido porque se configuró o fue configurada a la estatura del orden imperial y por ello, mientras gozó del estatus de poder perdió su derecho a ser crítica del orden social. Su palabra quedó comprometida con el poder.
La teología del mundo y en el mundo intenta encontrar el paso de Dios en la historia de los seres humanos superando la pura reflexión como depósito de la sana doctrina. Por ello, la expresión teología política “no se queda en las disquisiciones filosófico-teológicas pretendiendo tematizar teología y política, iglesia y estado sino hacer de lo político el santo y seña de toda teología responsable.” Pero ojo, que “No pretende elevar lo político a la categoría de lo total o colocar la teología o la iglesia bajo las condiciones y necesidades de la política de un estado.” (Moltmann J., Teología política, 1987)
La teología política designa, más bien el campo, el espacio, el escenario en la que haya de ejercer conscientemente la teología cristiana de nuestros días, para ser luz en medio de las tinieblas.
Sin embargo, en este escenario mundano e histórico donde se gesta la salvación para la dimensión total de la salvación del ser humano en la historia hay que pasar de una salvación histórica a una salvación meta histórica y es el anuncio de esa salvación meta-histórica la que va ayudar a ser una autentica salvación en la historia.” (Ellacuria) La “kenosis” de Jesús no es un abandono de lo trascendental sino su afirmación en lo inmanente.
Por ello la teología de la esperanza es doctrina escatológica en el sentido propio acerca de la esperanza cristiana, porque “abarca tanto lo esperado como el mismo esperar vivificado por ello.” (Moltmann J. , Teologia de la esperanza, 1989) Así pues, la escatología hay que considerarla en su integridad y no sólo en un apéndice de la teología.
Lo escatológico no es algo situado al lado del cristianismo, sino que es dicho de manera poética “el centro mismo de la fe cristiana, es el tono con el que armoniza todo en ella, el color de aurora de un nuevo día esperado, color en el que aquí abajo está bañado todo.” (Moltmann J., Teología política, 1987)
El Dios de quien se habla en la teología no es un Dios intramundano o extra mundano, sino el “Dios de la esperanza” (Rom 15, 13) un Dios que tiene “el futuro como carácter integrante” porque el presente humanizado y justo se hace contemporáneo en Él que reina en su comunidad de creyentes, que plantean un futuro que espera la plenitud. En ese sentido, Moltmann reinterpreta el texto bíblico: “Por esperanza hemos sido salvados: pero una esperanza que no se ve, no es esperanza”, pues lo que uno no ve ¿cómo lo esperará?” Y si esperamos algo que no vemos, aguardemos con paciencia” (Rom 8, 24- 25). (Moltmann J., Teología de la esperanza, 2006)
La teología del mundo socio-crítica y responsable deberá también mantener una postura autocritica en la realidad eclesial pues esta dialéctica garantiza una crítica objetiva, ante los críticos de derechas e izquierdas que han objetado que este esfuerzo de teología política puede también mostrar los medios de aquella vieja teología que justifica situaciones o ideologías políticas.
Jesús no optó por las teologías políticas judías populares de su tiempo, aunque parece simpatizar con ellas, a juzgar por la posición de algunos de sus seguidores zelotas. Tampoco adoptó la política de los miembros del sanedrín, la de Herodes, o la de los revolucionarios Zelotas, o la de los fariseos y sin embargo, su postura fue más contundente y revolucionaria. Su política fue la denuncia de la falsa “pax romana” y la de la “piedad engañosa” de los religiosos de Israel. (Yoder, 1972) Así, todo parámetro de autocrítica ha de estar frente al Jesús crucificado. Solo el crucificado de la historia puede con justeza criticar a los victimarios (Ellacuría)
Jesús se esfuerza por convertir una religión politizada en una fe política de3 compasión con los marginados. Por eso, “Donde sobresale el juicio de la misión política de Jesús es ante el representante del poder político del poder romano. (Ellacuría) En otras palabras, su actuación en el juicio romano-judío muestra la versión política de su misión. Ante el sanedrín la acusación podría ser predominantemente religiosa, aunque el problema era en el fondo sociopolítico, pero ante Pilato la acusación tendrá que ser predominante política. Jesús sin ser político no renuncia a la acusación y muere acusado de sedicioso.
Pilato no encontró a Jesús culpable de sedición. Sin embargo, sin estar convencido de una causa flagrante lo hace ejecutar como político crucificándolo para mantener las relaciones públicas de la paz romana. Es irónico que en la cruz Jesús asume el castigo político de Barrabás el político zelota sicario. Por eso Jesús con su muerte desenmascara las argucias de los líderes de la religión judía politizada y la de un poder romano que justifica religiosamente a un Cesar asumido a la divinidad.
Con el Cristo crucificado la religión se libera del cautiverio político y la política se sacraliza con el poder del Salvador o como Moltmann dirá: “El éschaton” (con mayúscula y con minúscula) no lleva a un más allá, aislado del más acá, sino que irrumpe en la historia, la dirige y vehicula, sin agotarse en ella. De ahí el carácter dialéctico (Moltmann J. , El Dios crucificado La cruz de Cristo como base de la critica cristiana, 2010)
Jesús mantiene un cierto carácter político de su misión por más que la significación política se preste a equívocos; Jesús no desmiente la implicación política de su reino pues el retirar el término se prestaría a equívocos peores, porque efectivamente en su misión hay una dimensión política” (Ellacuría) Por eso, la soteriología no ha de reducirse a un plan perfecto, concebido fuera de la historia, al estilo de san Anselmo del siglos XII en una explicación jurídico forense en los planes de un Dios en los cielos. (Driver, 1994)
La fe es para este mundo pues, “reducir las expectativas de la fe a lo puramente hipotético de una trascendencia idealista o, por otro lado, reducir a lo puro inmanente sin considerar la “reserva escatológica» es reducir el tiempo a una ecuación de la inmanencia en el olvido del futuro de Dios. La reserva escatológica es poder vivir hoy anticipadamente la presencia de Dios. (Moltmann J. , Teologia politica, 1987)
¿Cómo pueden hoy los cristianos que viven el reinado de Dios asumir una posición política que compromete el mensaje con los recursos políticos viciados de nuestro entorno? ¿Cómo pueden los cristianos eludir el compromiso político dando la espalda al sufrimiento de hombres y mujeres en el mundo?
LA TEOLOGÍA POLÍTICA URGE A MANTENER UNA TEOLOGÍA DE CARA A LA CRUZ DENUNCIADORA DE CRISTO
La teología de la cruz no invita a mantener el énfasis doloroso y sanguinario de la muerte de Jesús sino todo lo contrario, el triunfo de la vida en la resurrección que es su planteamiento de denuncia de toda muerte inhumana como la que él sufrió. Jesús no justifica la muerte sino la plantea como el riesgo de llegar a ella por causa de fidelidad al reinado de Dios y su justicia.
La muerte causada por las presiones y esclavitudes en la historia es denunciada por Jesús en la cruz. En esto se basa el futuro de la justicia para los pecadores, y el futuro de la vida para los sometidos a la muerte, pues el hilo conductor del fratricidio como maldad humana en la historia se rompe en el sacrifico denunciador de Cristo y en todas las dimensiones la causa de la justicia de Jesús lucha en su ministerio en la tierra.
Hoy para los creyentes, el evento, el testimonio y la esperanza escatológica forman una única realidad en el kerigma pascual que vuelve a encarnar ese hecho en la actualidad. La cruz de Cristo ofrece al ser humano el camino salvífico desde la historia aquí abajo y no desde de un plan fraguado arriba. La cruz de Cristo desvela la gran maldad humana y revela el gran amor de Dios que trasforma dicha maldad y da esperanza que el mal no tendrá el triunfo final. Solo así se superan las abstracciones teológicas que nos han dominado dice Moltmann, por el núcleo vital de la proclamación evangélica. (Driver, 1994)
Por eso hay que eso se puede fijar metafísicamente el punto de mediación y de diferenciación del reino de Dios y un mundo del futuro escatológico, y de la historia política distinguiendo lo pasajero y lo definitivo, lo penúltimo, lo último o lo que es asunto de Dios. Solo existe una manera de conseguirlo poniendo la mirada en la cruz de Cristo, en esa cruz que separa y une.” (Moltmann J. , Teologia politica, 1987)
Por ello, los creyentes en sus intentos teológicos no deben separar metafísicamente lo que Dios ha unido en Cristo. Como la “separación de la Iglesia y el estado” facilitando la formación y práctica de religiones políticas justificadoras como ha sucedido desde tiempos inmemoriales.” Por eso, Max Weber expresa que “ipso iure” hay una división iglesia y estado pero “ipso facto” el protestantismo es el espíritu del capitalismo. (Weber, 1991)
La cruz de Cristo como salvación en el pensamiento de Moltmann no es el signo de la reparación del honor ofendido de Dios por el pecado en una cruz sustitutoria que solo un Dios-hombre puede realizar. Es la consumación del amor de Dios que desde su compenetración en el mundo por medio de la encarnación en Cristo se hace uno con la creación. La vida generada de la materia vuelve a la Dios haciendo del cosmos una eternidad.
En esto se basa el futuro de la justicia para los pecadores y el futuro de la vida para los sometidos a la muerte. El evento, el testimonio y la esperanza escatológica forman una única realidad en el kerigma pascual que vuelve a encarnar ese hecho en la actualidad.
Cuando Moltmann habla de la creación como “kenosis” en su libro “the work of love” indica que la kenosis no es una auto-limitación ni una auto-renunciación por parte de Dios; ¿Cómo podría salvar si esta vaciado de su divinidad? Por ello es mejor decir que la kenosis es la auto-realización de la auto-rendición del hijo al Padre en la vida trinitaria de Dios. (Moltmann, J.) (prefiere no usar la palabra vaciamiento con el término kenosis,)
La kenosis también explica la riqueza de la relación de personas. La naturaleza trinitaria de Dios presenta no una economía individual sino las relaciones afectivas comunitarias vinculadas por el amor. La obediencia del hijo a la misión del Padre es el ejemplo donde Dios se “humilla encarnándose en Cristo”, por amor, (Juan 3:16) sometiéndose así a los procesos de su propia creación.
Esto señala una economía esperanzadora y ejemplar para la convivencia humana. El Hijo, en virtud de su auto-rendición, existe totalmente en el Padre, el Padre totalmente en el Hijo, el Espíritu totalmente en el Padre y el Hijo. “La auto-rendición kenótica es la naturaleza trinitaria de Dios, y es, por lo tanto, la marca en todas sus obras “externas” (la creación, reconciliación, y redención de todas las cosas)”
La Kenosis también es el signo de transformación de los hombres y mujeres del reinado de Dios y su justicia. Es la muestra que otro mundo en posible. Es la realización de la paradoja de estar en este mundo, pero apuntar a otro. Es vivir el testimonio personal y comunitario de la vida de Cristo sin comprometerlo con los intereses personalista de prestigio dinero y fama que corrompe los ministerios pastorales cristianos convirtiéndolos en negocio.
A MANERA DE SINTESIS
Se dirá que el pensamiento teológico de Jürgen Moltmann es pertinente para la iglesia cristiana de Guatemala, en el sentido que invita a revisar la teología práctica de los creyentes en Cristo Jesús en medio de iniciativas interesadas en instrumentalizar la fe.
Es pertinente en tanto lleva a creer que nuestra fe no está solo en función de un más allá del día último, ignorando el más acá donde el evangelio nos insta llevar la buena noticia a toda criatura como testimonio y demanda.
Es pertinente en cuanto haya que revisar si la actual privatización de la fe se ha reducido a lo puro individual justificando así una economía de mercado discriminadora.
Es pertinente por cuanto nos insta a sopesar la teología de grupos cristianos que claramente apoyan a líderes políticos que comprometen las buenas noticias de salvación porque optan por políticas de opresión económica y social del país que traen muerte y dolor a hombres y mujeres y a la creación entera del Señor.
Es pertinente para juzgar actitudes de una gran parte de creyentes e iglesias que han sido adoctrinados para mantener la neutralidad política sin darse cuenta que solo son instrumentos políticos para aquellos grupos que desean que nada cambie en su hegemonía económica que mantiene privilegios, pone y quita líderes y establece una sociedad de segregación económica racial y política.
Es pertinente porque interpela a los cristianos guatemaltecos a la necesidad de hacer un auto análisis político, si, de hecho, o inconscientemente está minando la fe y la esperanza cristiana impidiendo levantar la voz contra la injusticia en vez de vivir la fe de un Cristo crucificado en la realidad de los pobres mayoritarios de un país que clama por una salvación que lleve vida plena.
Referencias
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