El Espíritu de la Vida, La Vida en el Espíritu

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Aníbal Estuardo Castillo Mendoza
Licenciatura en Teología Sistemática (9° Ciclo / Xela)

Resumen.

La Pneumatología de Moltmann nos conduce por un camino cada vez más profundo a la comprensión de la relación del Espíritu Santo con el creyente, y nos permite conocer lo que en realidad es llevar una vida en el Espíritu, más allá de considerársele solamente una manifestación carismática, nos lleva a puntos antes no contemplados para tener una aplicación integral en esta vida en el Espíritu, este es un importante aporte a la pneumatología.


Palabras clave: vitalidad, vida en el Espíritu, vida cotidiana, pneumatología.


Introducción

Esté artículo presenta el pensamiento de Jürgen Moltmann desde la temática del Libro El Espíritu de la Vida, específicamente en el apartado de la Vida en el Espíritu. Se realiza una descripción sintetizada de la postura del escritor para identificar, la función del Espíritu Santo, en la vida del creyente como fuente de la vida, finalmente se comparte conclusión compartir conclusiones de la descripción realizada.

Justificación

El desarrollo de la vida en el ámbito vital del Espíritu es para el cristiano algo que no puede pasar desapercibido, por lo que mediante este artículo se quiere inferir que es la vida en el Espíritu y la obra de éste en el creyente, para poder describir las características principales de vivir la vida en el Espíritu, de acuerdo con el pensamiento de J. Moltmann.

Objetivos

Objetivos Generales

  • Identificar la postura de J. Moltmann, acerca de la Vida en el Espíritu
  • Describir cómo se relaciona la postura de J. Moltmann en la vida del creyente

Objetivos Específicos

  • Inferir el pensamiento de J. Moltmann desde la vida en El Espíritu.
  • Identificar la función y relación del Espíritu Santo en la vida del creyente
  • La Vida en el Espíritu (J. Moltmann).

    ¿Espiritualidad o Vitalidad?

    Espiritualidad. Como un aspecto subjetivo de la religión, significa; una vida en el Espíritu de Dios y una relación vital con este Espíritu, como un término estrictamente cristiano, para no reducirlo a religiosidad.

    La vitalidad, por su parte, adquirió una nueva importancia, se caracterizaba por el movimiento juvenil, el nuevo arte del modernismo, casas de productos dietéticos, el redescubrimiento de la vida natural, por la lucha contra la moral dominante, por considerar que acababa con las ganas de vivir. En el lenguaje de la biología se entiende por vitalidad; Potencia de Ser, y como movimiento espiritual y político; es una voluntad de poder que desprecia todos los valores espirituales y morales.

    El escritor hace una interrogante que a su vez responde sobre, la espiritualidad o vitalidad indicando que esta primera es; “Espiritualidad significa literalmente una vida en el Espíritu de Dios y una relación vital con este Espíritu” (Moltmann, 1998, pág. 97) aunque suele desvirtuarse solamente a religiosidad, como escribe Moltmann, aquí el Espíritu de Dios es la fuerza vital de la resurrección que desde Pascua se derrama sobre toda carne para darle vida eterna. (Moltmann, 1998, pág. 98) se hace una invitación a volver, desde Dios a la vida espiritualizada en Dios y no como se consideró en determinado momento a la vitalidad de la vida vista desde lo natural.

    Posterior a la mención objetiva de que Cristo ha llevado a cabo la salvación y que solamente el Espíritu Santo es quien comunica, es importante identificar que seguido a esta mención, Moltmann hace referencia a que posterior a una relación entre Cristo y Espíritu, la experiencia del Espíritu y lo que se consideró como seguimiento de Jesús, ahora se presenta como; vida en el Espíritu Santo en lo cual propone no abordarlo como una experiencia solamente sino desde la creación desde las relaciones trinitarias, especialmente desde “la autonomía relacional del Espíritu: el Espíritu eterno es la fuente divina de la vida” (Moltmann, 1998, pág. 96) para tratar a la vida desde una perspectiva en su liberación y justificación tanto en el nuevo nacimiento como en el desarrollo de la misma en el ámbito vital del Espíritu desde la experiencia de la vida en Dios y en nosotros.
  • Los placeres de la carne.

    Para Moltmann, al escribir sobre esta vida, también se hace referencia a los apetitos de la carne que conducen a la muerte, el alma que ha abandonado a Dios perece en estos placeres, lo que le espera es únicamente es la muerte, aun considerando esto, se observa y denota que el alma humana alcanza la esencia divina en lo más hondo de sí misma, pues dentro de ella, en su rincón más profundo se encuentra la imagen de Dios, por consiguiente se puede decir que cuando pierde a Dios pierde el origen de la vida, lo que esta movido por el Espíritu y abrazar la verdad, pero especialmente en esta parte el escritor, hace una descripción espiritual de lo que significa carne considerándola más que una afirmación global del hombre y no limitándose solamente a la parte corporal del ser humano, “Lo que malogra la vida no son los sentidos, los impulsos o los instintos inferiores, sino el ser humano en su integridad, sobre todo su alma o su corazón, el centro de su conciencia y de su voluntad, que tiene hacia la muerte” (Moltmann, 1998, pág. 102)
  • El impulso vital de Espíritu y el impulso mortal del pecado.

    “Si se concibe el Espíritu como sentido para la vida, es un Espíritu que se opone a todo tipo de existencia muerta o que amenaza con la muerte” (Moltmann, 1998, pág. 103) Ante la oscuridad que se disipa, se dejan las obras de la oscuridad para caminar sobre la luz maravillosa de la vida en el Espíritu, en este conflicto entre la carne y el Espíritu, surge la nueva creación de todas las cosas como resultado de la resurrección de Cristo de entre los muertos, somos redimidos con el mundo, esta experiencia con el Espíritu Santo no nos separa del mundo, generalmente nos solidarizamos con él.
  • La transfiguración del cuerpo en esta vida.

    El Espíritu de Dios es el Espíritu de Cristo, y en cuanto tal, el Espíritu de la resurrección de los muertos. El Espíritu del Padre y del Hijo es la fuerza vital divina de la nueva creación de todas las cosas y del nuevo nacimiento de todo viviente. (Moltmann, 1998, pág. 109) por ello Pablo en su epístola a los Romanos menciona designar a la resurrección de los muertos como vivificación de nuestros cuerpos mortales, Romanos 8:11 “Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros” (VRV 1960). Esto se experimenta con el Cristo resucitado, resumido en la vivificación de nuestro cuerpo mortal.

    En este mundo y su modernidad mortal, la verdadera espiritualidad consistirá en recuperar el amor a la vida y el amor total a todo lo que vive, son las primeras experiencias del Espíritu de Dios.

Percepción Personal

La pneumatología de Moltmann se desarrolla principalmente desde la comprensión del Espíritu como fuente de la vida sin apartarse de la Pneumatología Trinitaria. Cuando antes solamente se le ha vinculado a la persona del Espíritu con la revelación, Ahora, Moltmann amplía esta perspectiva a la experiencia de Dios en la totalidad de la vida, no solamente en determinadas acciones antes consideradas propias del Espíritu Santo, esto cambia desde la perspectiva y experiencia del escritor al proponerla, como la vida en el Espíritu.

La pneumatología de Moltmann se desarrolla principalmente desde la comprensión del Espíritu como fuente de la vida (El Espíritu de la vida) en un contexto general es interesante la forma en que presenta al Espíritu, desde un contexto variado y que en algún momento no hemos considerado, que deriva en una práctica con el mismo Espíritu de Cristo, desde el nuevo nacimiento.

Cabe hacer énfasis, en que Moltmann, se preocupa de realizar una pneumatología integral, poniendo en relación con el Espíritu con la vida en todas sus dimensiones, no sólo en su dimensión espiritual. El Espíritu es la fuente de la totalidad de la vida, también en su dimensión corporal y comunitaria, no sólo individual y espiritual, desde una perspectiva general, que abarca muchos aspectos en la vida del creyente.


Conclusiones

El Espíritu de Dios es el Espíritu de Cristo y en cuanto tal, el Espíritu de la resurrección de los muertos. El Espíritu del Padre y del Hijo es la fuerza vital divina de la nueva creación de todas las cosas y del nuevo nacimiento de todo viviente, especialmente del creyente.

La experiencia del Espíritu hace que vuelva a fluir de nuevo en nosotros la fuente de la vida.

La verdadera espiritualidad y vida en el Espíritu del creyente consistirá en recuperar el amor a la vida y el amor total a todo lo que vive, son las primeras experiencias del Espíritu de Dios, aún en este mundo con su moderna enfermedad moral.

La espiritualidad de la vida se opone necesariamente a la mística de la muerte.

Decir sí a la vida es decir no a la pobreza.

No cabe ninguna afirmación autentica de la vida en el Espíritu si no se lucha contra todo aquello que la niega.

La vida en el Espíritu de Dios es vida contra la muerte, no contra el cuerpo, decir sí a la vida es decir no a la guerra y su destrucción.

Referencias

Moltmann, J. (1998). El Espíritu de la Vida. Salamanca: Sígueme.

“Si se concibe el Espíritu como sentido para la vida, es un Espíritu que se opone a todo tipo de existencia muerta o que amenaza con la muerte” (Jürgen Moltmann).


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