El Renacer de la Vida

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Nelson Benjamín Roche Cifuentes
Licenciatura en Teología Sistemática (9° Ciclo / Xela)

Resumen.

El presente artículo desarrolla el concepto renacer de la vida. Trata de la invitación de Dios a una nueva vida para todos los seres humanos por medio de Jesucristo su Hijo. Se desarrolla el concepto teniendo en cuenta los aportes del teólogo alemán J. Moltmann en su libro El espíritu de la vida: la muerte y resurrección de Cristo propició la justificación y el surgimiento de la nueva creación una nueva vida.


Palabras clave: renacer, vida nueva, redención, justificación.


Introducción

A Dios, el creador del universo, le plació en su infinita sabiduría que todo estuviese gobernado por leyes, tanto en el reino espiritual como en el reino natural. Por ello, al dar forma y vida al hombre, condicionó su libertad a la exclusiva obediencia de su Palabra. Aunque Dios fue muy generoso con la primera pareja, dándoles todas las cosas en sobre abundancia, estableció para ellos un solo límite, el cual no deberían traspasar. (Mosquera, 2012).

Esto en consecuencia de su propio bien y su larga vida y estableció parámetros de obediencia advirtiendo cada y desobediencia una de sus consecuencias, a pesar de que el ser humano escogió la desobediencia, Dios es su infinito amor envía a su propio hijo para que, en su muerte y resurrección, concediera una nueva vida. Sobre esto versa el presente artículo.

Objetivos

Objetivo General

Explicar a la luz de las sagradas escrituras el concepto “Renacer en la vida”

Objetivos Específicos

Identificar el significado de la acción redentora de Cristo

El renacer de la vida

Jürgen Moltmann considera que la idea clave de la reforma era la justificación del pecador en virtud de la gracia de Dios, por amor de Cristo solo por Fe. Mientras que la idea del pietismo y de los movimientos de renovación en la época moderna es el nuevo nacimiento del hombre perdido a la condición de hijo de Dios por obra del Espíritu Santo, mientras que en la teología reformadora solo se hablaba de la regeneración y la renovación en el contexto de la doctrina de la justificación. (Moltmann Pag, 161)

Agregando sobre este contexto Moltmann expresa que la idea clave de la reforma es la justificación del pecador delante de Dios, el Pietismo y los movimientos de renovación hablan del nuevo nacimiento del hombre perdido (ser humano) mientras que en la teología reformadora su enfoque especifico es la regeneración y renovación.

Es decir que el renacer de la vida trata de una nueva creación, una vida nueva por la obra poderosa del Espíritu Santo en Cristo por todos los seres humanos.

Según menciona el autor en el nuevo testamento el mensaje de la justicia de Dios que justifica constituye sin duda alguna el punto clave de la teología paulina.

La cronología oriental introducía el mundo antiguo la palabra griega Paligenesia (renacimiento o regeneración de un ser vivo después de la muerte) enmarcada en el contexto cíclico, relacionada al renacimiento periódico del mundo. Ejemplo el renacimiento del año nuevo o cada domingo con el renacimiento de la semana.

Pero la apocalíptica judía aplica como significado el renacimiento único y definitivo para el reino eterno de la vieja creación, no puede tratarse ni de un renacimiento a la vida antigua ni de una refundación del mundo antiguo, sino de un íncipit vita nova (Una nueva vida comienza).

Según menciona el autor alemán, la muerte y resurrección de Cristo propicio la justificación y el surgimiento de la nueva creación una nueva vida, como lo confirma Pablo en 2da de Corintios 5-17 “De modo que, si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas”.

El Espíritu nos hace nacer de nuevo, con un nacimiento diferente del nacimiento carnal: un nacimiento que pone en nosotros un germen, una semilla espiritual de Dios, por la cual devenimos hijos del Padre y coherederos de Cristo. (Codina, 2008). El autor también hace mención que este nuevo nacimiento el Espíritu se enriquece por la confirmación que lleva al bautizado a asumir el compromiso de difundir y defender la fe de palabra.

Agregando, aunque ya obtengas el Espíritu de la vida nueva, aún estamos sometidos a la carne como menciona el autor, es decir, a todo lo que nos hace oponernos a Dios, a su proyecto, a la vida, es ahí donde el ser humano toma dominio entre los impulsos de la carne y los frutos del Espíritu, sabiendo que uno lo conduce a la muerte y el otro a la vida.

La vida cristiana no es una esclavitud, sino una liberación: liberación de la ley antigua, del pecado, de la muerte. El cristianismo no es una moral, sino una vida nueva, llena de libertad, en la que el Espíritu actúa desde dentro (Codina, 2008)

A su vez la palabra enseña que cuando Dios vio al hombre su imagen y semejanza estaban totalmente deterioradas a consecuencia del pecado, también nos relata que cuando Cristo cargo en Él, el pecado de todos nosotros según Isaías 53 5-10:

Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros. Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca. Por cárcel y por juicio fue quitado; y su generación, ¿quién la contará? Porque fue cortado de la tierra de los vivientes, y por la rebelión de mi pueblo fue herido. Y se dispuso con los impíos su sepultura, más con los ricos fue en su muerte; aunque nunca hizo maldad, ni hubo engaño en su boca. Con todo eso, Jehová quiso quebrantarlo, sujetándole a padecimiento. Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado, verá linaje, vivirá por largos días, y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada. (VRV 1960).

Su imagen fue desfigurada para darnos una vida nueva, por medio de su vida, se puede comprobar por medio de las siguientes citas que muestras la condición del ser humano antes de Cristo: Génesis 6-5, Salmos 14 2-3, Isaías 1 5-6, Isaías 40-6, Jeremías 17-9, Juan 2 24-25, Juan 3-6, Romanos 3 9-19, Romanos 8-7, Efesios 2-12

¿Cómo el ser humano, podría reformarse y menos aún transformarse? “¿Mudará el etíope su piel, y el leopardo sus manchas? Así también, ¿podréis vosotros hacer bien, estando habituados a hacer mal? (Jeremías, 13:23). “Lo torcido no se puede enderezar” (Eclesiastés 1:15). Al examinarse la Palabra de Dios, más se cae en la cuenta de que el método divino no consiste en reformar una cosa arruinada, sino en crear algo enteramente nuevo. Y esto es precisamente lo que sucede con la vieja naturaleza del hombre. Dios no se propone mejorarla.

“La finalidad del Evangelio no es la de mejorar al hombre, como si le pusieran un remiendo en su vestido viejo y gastado, sino de proveerle de uno enteramente nuevo”. (Mackintosh).

Concluyendo, el renacer de la vida se propicia como bendición para todos los seres humanos a través de la muerte y resurrección de Jesucristo de entre los muertos por obra del Espíritu Santo.

Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos. (1 Pedro 1:1-3).

¿Cómo se da en nosotros este renacer? Efesios 2 5-6 dice: “aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús.” También podemos citar Gálatas 2-20 que dice: “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, más vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.”

De manera que mi nueva vida a través de ese renacer ahora está en Cristo como dice 2da Corintios 5.17: de modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas (VRV 1960).


Conclusiones

La perfecta voluntad de Dios al justificar y santificar al ser humano para darle vida nueva se complementa con su plan futuro de un cielo nuevo y una tierra nueva en donde habitará una nueva creación con Dios en una nueva relación, nueva vida, nueva creación, nuevo comienzo.

A pesar de sus delitos y pecados, el ser humano aun goza de preeminencia delante de Dios su Creador como “corona de su creación”, Dios en la riqueza de su misericordia muestra la grandeza de su amor para con la humanidad dando una nueva oportunidad de vida mediante la muerte y resurrección de su hijo Jesucristo.

Referencias

Codina, V. (2008). No Extingáis El Espíritu. SAL TERRAE.
Mackintosh, C. H. (s.f.). El nuevo nacimiento.
Moltmann, J. (1998). El Espíritu de la vida. Sígueme.
Mosquera, M. A. (2012). El nuevo nacimiento.


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