Experiencia de la vida, Experiencia de Dios

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Humberto Samayoa Reyes
Licenciatura en Teología Sistemática (9° Ciclo / Xela)

Resumen.

La experiencia del hombre con Dios se forja con la vida cotidiana, con repercusión en el entorno social donde uno vive, sus acciones deben reflejar el amor de Dios y en lo posible practicar ministerial debe caridad como buen pastor y líder cuyo mensaje este cargado de esperanza para los más necesitados y especialmente para los jóvenes que cada día tienen menos conocimiento de Dios, procurando en este caminar reflejar tolerancia por lo que piensan los demás.


Palabras clave: renacer, vida nueva, redención, justificación.


Introducción

El presente artículo es producto de un tiempo de búsqueda y de madurar en una relación con el Espíritu Santo, mi guía, mi apoyo e intercesor, a quién amo y busco permanentemente para que renueve mis fuerzas y me sustente en todo lo que emprendo para Honra y Gloria del Señor, quien por su misericordia, ha bendecido mi vida a través del amor de mi familia, y de la congregación donde me permite servir, Iglesia de Jesucristo El Tabernáculo del Dios Elohim, de Santo Tomás la Guatemala.


Justificación

La lectura y el estudio de la Palabra de Dios con la guía del Espíritu Santo, nos permite conocerlo más de cerca y transitar en el mundo del Evangelio de Jesucristo.

En la medida que profundicé en los capítulos de este artículo me pude dar cuenta que conozco muy poco de la magnificencia de Dios y que el curso de Doctrina del Espíritu Santo me está dando las herramientas para llegar a comprender su amor, para reforzar mi relación con él y para poder presentarlo al mundo más allá de un discurso por la experiencia de vida personal.

Dice el refrán popular: “No podrás conocer la grandeza de las profundidades del mar, a menos que tengas el coraje de pasar de la playa”. A esto se refiere el presente artículo

Objetivos

  • Descubrir los elementos del hecho religioso y sus distintas manifestaciones en la historia, en la vida y en los pueblos que responden a las grandes preguntas humana.
  • Analizar de la existencia las interrogantes profundas del ser humano, (vida, muerte, dolor) y valorar las respuestas que la fe cristiana brinda sobre el sentido de la vida.
  • Descubrir y analizar las formas de organización social y eclesial en el mundo, y las condiciones mínimas de diálogo interreligioso en un marco de tolerancia, solidaridad, libertad, entre otras

Testimonio personal

La fe del ser humano es por naturaleza sumamente limitada, tan pequeña que el mismo Cristo hizo la referencia, de que, si fuera por lo menos, del tamaño de un grano de mostaza; los seres humanos estaríamos en capacidad de lograr casi cualquier cosa que nos propusiéramos en el nombre de Dios ejercitando esa fe y dando validez al pensamiento: la fe mueve montañas.

Cuando tenía un año de vida pase por un proceso de salud muy difícil, igualmente triste y difícil para mi familia los diagnósticos médicos eran negativos y era paciente de muerte, necesitaba ser operado de un absceso cerebral con muy pocas probabilidades de sobrevivir, pero “Dios ve vida, donde el hombre ve muerte” y aquí estoy 28 años más tarde, con mi salud restaurada; Dios hizo el milagro, para que yo volviera a nacer, también desde niño hice votos con el Señor para recibirlo en mi corazón, como mi Salvador y para ponerme a su servicio; me estoy preparando para servirle en la iglesia, de manera tal que pueda ser de bendición en el Ministerio de la evangelización y la enseñanza bíblica.

No puedo decir que he logrado mucho, pero si puedo asegurar que cada uno de mis logros ha estado acompañado de la Providencia de Dios, que ha sido mi fiel amigo. El bagaje de conocimientos que ahora estoy recibiendo en la carrera de teología, me permite conocer más de su propósito para la humanidad, y me he propuesto ser un instrumento útil para cumplir con ese mandato de Dios, y que además es mi sueño personal, servir a Cristo y a su novia.

“Venimos al mundo a cumplir sueños, y debemos trabajar por los mismos aferrados de la mano de Dios”.

Capítulo 1
Experiencia de Dios en la vida cotidiana

Si se observa con atención ningún amanecer es igual al del día anterior, es ahí donde se comprende entonces cuando la biblia declara, nuevas son sus misericordias cada mañana. Los seres humanos estamos llamados a experimentar la presencia de Dios en las actividades cotidianas de la vida, aquellas que no parece que tuvieran algo que ver con nuestras creencias porque pasan inadvertidas pero que en esencia deben reflejar las huellas de la Divinidad en el día a día de nuestra vida.

Experimentar es vivir, y que vivir es experimentar, otra gran muestra de la existencia de Dios en la cotidianidad del día del hombre, Cosas simples pero imprescindibles que Dios utiliza a su favor para hacerle saber al hombre que no está solo, sino Dios está con él, levantarse cada día con las fuerzas y el ánimo renovado también forma parte de la existencia de Dios, mirar al cielo y acercarse a su inmensidad, el hombre es testigo de esa manera de la existencia de Dios, porque se encuentra con Él.

Con el pasar del tiempo, con la experiencia que se acumula por los años, y que conlleva a la madurez, se comprende que esta vida es sinsabores, que tiene mezclas, altos y bajos momentos, que todo es perecedero, aunque no se tenga la respuesta exacta del por qué suceden estas cosas, algo sí es seguro, Dios está ahí en todo momento.

Experimentar a Dios en la vida cotidiana es despojarse de su ego, es permitirle a Dios trabajar en la transformación para renovarse, no depende de sus logros académicos y materiales, ni siquiera de logros que parecen espirituales; más bien es menguar para que Dios crezca.

Capítulo 2
Experiencia de Dios y condición humana

Dios se relaciona como un amigo íntimo con cada individuo a través de su palabra la Sagrada Escritura comunica el modelo de vida y hace partícipe de su naturaleza divina a todo ser humano, de este modo nace la amistad entre Dios y los hombres.

La experiencia de Dios redarguye al hombre hasta lo más profundo de su ser, agudiza sus sentidos para que exista una conexión entre lo emocional y lo espiritual, el hombre está fundamentado y Dios es esa realidad fundamental, por lo que la experiencia de Dios por parte del hombre consiste en estar fundamentado en la experiencia de Dios. Las experiencias que están vinculadas con la Divinidad reciben el nombre de experiencia religiosa, en la que el sujeto establece una relación con una realidad espiritual; tal como lo afirma el filósofo español:

Nadie, afirma el evangelio de Juan, ha directamente, visto nadie a Dios lo ha experimentado, excepto Aquel que ha venido de Dios, el Verbo Encarnado que se lo ha explicado a todo hombre, esta explicación es la mejor confrontación experiencial que el ser humano ha tenido de Dios, llegando a conocer así el hombre que existe una Divinidad (Velazco, 1987, pág. 180).

El ser humano en su condición natural no alcanza a comprender la naturaleza de Dios y las cosas que suceden le parecen acontecimientos cotidianos, no llega a dimensionar que Dios vive en la naturaleza y en el mover de todas las cosas.

Experiencia de Dios en la vida y en la condición humana, significa, tratar de encerrar en palabras esa realidad totalmente inalcanzable, que alcanza enteramente al ser humano y que no posee de explicación alguna, sino más bien de total experimentación con ese Dios, alcance que Dios tiene hacia el hombre de todas las maneras posibles, y que el hombre las pasa por desapercibido.

Capítulo 3
Experiencia de Dios, hazle un espacio a Dios

Como se viene estudiando, lo que se puede decir de la experiencia con Dios, es que el hombre debe enfrentarse a dos vertientes, una objetiva, y la otra subjetiva; no existe verdadera experiencia con Dios si no existe algo objetivo, algo que se pueda oír, ver, tocar y sentir, lógicamente es la persona con toda su subjetividad la que siente y experimenta con Dios, son dos dimensiones irrenunciables de nuestra manera de conocer a Dios, y por lo tanto, de dejarse afectar por la vida y por el Dios de la vida.

Sin embargo, la distancia y la tensión de estas dos realidades, la objetiva y la subjetiva, la exterior y la interior pueden convertirse en un abismo aterrador, en una distancia infranqueable porque, ¿Dónde está Dios cuando se le necesita? ¿Dónde está Dios cuando el mundo y la creación reclaman su presencia? Dios está en el mismo lugar, siendo soberano y esperando que el ser humano haga un espacio en su vida para que él pueda gobernar sus actos y experimentar el cambio de vida que además incidirá en cambios importantes en la sociedad. Desde luego, Dios tiene todo bajo control, Dios no está en un lugar recóndito, esperando como el genio de la lámpara que el hombre le dé permiso para actuar, eso quisiéramos, pero Dios no actúa así, debo repetir que Dios es soberano pero el hombre es desobediente.

Aunque el hombre nunca ha visto a Dios, indistintamente de su forma de pensar de él, sabe que existe y que hay cosas que le atribuye como la existencia del aire, el sol, la luna y otras maravillas de la creación; no obstante, esta es una experiencia que supera al hombre, y lo desconcierta para siempre, porque lo lanza al abismo aterrador de lo que el hombre no puede definir con sus propias capacidades, porque no entra en ninguna de sus categorías, aunque sí de sus intuiciones, pero Dios siempre con amor y paciencia enseña al hombre lo que es debido.

Tal como lo expresa S. Weil:

Dios se agota, a través del infinito del espacio tiempo, para alcanzar el alma y seducirla, si esta se deja arrancar, aunque no sea más que lo que dura un soplo, un consentimiento puro y completo, entonces Dios se alza por su conquista, y una vez, se ha convertido en algo completamente suyo, la abandona, la deja completamente sola, y entonces, le toca ahora a ella atravesar, esta vez a tientas, el infinito espesor del tiempo y el espacio en busca de Aquel a quien ama, de esa manera el alma vuelve hacer en sentido inverso el viaje que Dios hiso hacia ella (Weil, 1994, pág. 159).

A Dios vivo no se llega por el camino de la razón, sino por el del amor y del sufrimiento, la razón aparta al hombre de Él, no es posible conocerlo para luego amarlo, se debe iniciar por amarlo, por anhelarlo, por tener hambre de Él, Dios es indefinible, querer definir a Dios, es pretender limitarlo al pensamiento humano, es decir matarlo, en cuanto el ser humano trate de definirlo, Dios nunca hará nada en él.

Capítulo 4
Experiencia de Dios como experiencia abismal

Es difícil creer, que Dios sea esa realidad infinita dispuesta a dejar su Reino y venir habitar en medio de los humanos, que Dios sea precisamente eso, presencia implicada en la cotidianidad de la existencia humana y exiliada; para llegar al cielo no se necesita recorrer una gran distancia a muchos años luz de la tierra, solo se necesita un acto humilde de oración que construye un puente entre el abismo que existe entre Dios y los hombres; por lo tanto Dios no está lejos, esta tan cerca como el hombre decida, en un abrir y cerrar de ojos, en un suspiro, en un lamento, en un sollozo o en una alabanza; en cualquier manifestación que conecte el alma con su creador rompiendo el abismo generado por el pecado.

Exilio y regreso, son los dos polos de este binomio tensional que el ser humano se enfrenta a diario, por una parte, está el mundo material y todo lo que se vive en torno a él, y por otra, el mundo espiritual, que reclama la atención del hombre, porque está llamado para vivir en él.

Tal como lo afirma el teólogo T. de Chardin:

Penetremos en lo más secreto de nosotros mismos, circuncidemos nuestro corazón, busquemos afanosamente en los océanos de las fuerzas que padecemos, y en la que nuestro crecimiento se halla inmerso, es un ejercicio saludable, la profundidad y la universalidad de nuestras relaciones, formarán la intimidad envolvente de nuestra comunión. (de Chardin, 2000, págs. 18,57).

Experimentar a Dios en la vida cotidiana exige circuncidar, navegar reciamente con fuerza a cada momento, cada acontecimiento, firmes ante los embistes que se reciben, oleadas de todo tipo de sentimientos y de vivencias, padecimientos, en suma, que puedan hacer zozobrar, y que no obstante, encierran la verdadera sabiduría para esta vida, porque cada golpe que se recibe por causa de Dios, enseña y fortalece para volver a levantarse con más fuerzas y con más experiencias que enseñan a no cometer los errores del ayer.

Capítulo 5
Dios como huésped interior

La experiencia de Dios en la vida cotidiana debe ser un encuentro apasionado al mundo de Dios y a las cosas de Dios, en las cosas que pasan y nos pasan día a día, esto supone que vivir en Dios, es vivir en situaciones concretas, dentro de una realidad Divina incluso estando aun en la tierra.

El hombre fue creado para alabanza y adoración, así que como tal debe permanecer, quién puede impedirle al hombre encontrarse con Dios y experimentar su amor día a día, dejando así su realidad y entrar en la de Dios, de manera que el hombre nunca imaginará como es esa experiencia hasta que la viva en carne propia.

La experiencia con Dios no es un simple conocer de Dios, consiste en una disposición del pensamiento y del corazón, despojándose de lo cotidiano y entrando en lo sobrenatural, la mente del ser humano es como un pozo profundo que con esfuerzo puede conseguir intimidad con Dios.

El silencio que a muchos atrae y a otros aterra, es un elemento fundamental para vivir en la experiencia con Dios, es necesario aprender a pasar del ruido ensordecedor al silencio dialogante que Dios ofrece, concentrándose solo en Él, para escuchar lo que tiene que decir en el sonido del silencio que la persona encuentra en intimidad con Dios.

Se trata de un silencio que debe ir acorde con la intimidad que se está teniendo con Dios, que es tener la disposición para escuchar esa voz, voz que a veces puede ser audible, otras veces no, voz que puede ser vista en un sueño para advertirte de algo y a veces no, voz que puede ser dicha por otra persona para ti, otras veces no, porque Dios es así, no utiliza siempre el mismo método, Él es innovador, pero de qué habla, habla.

En ese silencio interior de Dios hablándote, es cuando se crece en la vida del Espíritu Santo, ese silencio no es lo opuesto a la palabra de Dios, sino que muchas veces es la confirmación de todo lo que has pedido en oración, tampoco es lo opuesto a la palabra hablada, sino es lo opuesto al ruido y la distracción que le impide al hombre conectarse con Dios.

Conclusiones

  • Vale la pena ser cristiano, porque todos los perdonados pecados son inmediatamente, porque la fe, el amor y la razón constituyen las bases firmes de la religión cristiana, la razón y el amor presentes en Dios en toda su plenitud dan sentido a la realidad, y serán los mejores guardianes de la fe en los tiempos difíciles.
  • Vale la pena ser cristiano, porque serás luz para este mundo, siendo así una aventura apasionante que llena la vida de mucho sentido, que nos hace formar parte de una comunidad y que nos anima y nos compromete a servir a los demás.
  • Vale la pena ser cristiano, porque tu vida se vuelve estable, creer en Dios y vivir las escrituras te transforma en un hombre estable y con los pies bien puestos en la Tierra, caminando así de victoria en victoria, y de triunfo en triunfo porque el Dios de la vida es tu respaldo.
  • Vale la pena ser cristiano, porque Jesús es tu poderoso ayudador y amigo, Jesús conoce como es tener una naturaleza humana, y el ser tentado por ella, Él fue el primero en vencer todas las circunstancias, Jesús puede ayudarte hacer lo mismo, ya que Él no ignora por todo lo que tú pasas, solo déjate ayudar por el amigo fiel, llamado Jesús.

Referencias

de Chardin, T. (2000). El medio Divino. Barcelona.

Velazco, M. (1987). Experiencia de Dios en la vida cotidiana. Madrid.

Weil, S. (1994). La gravedad y la gracia. Madrid.


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