El desafío de la pastoral juvenil ante la tecnología

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Oscar Joel Contreras Rojas
ocontrerasr1@miumg.edu.gt
Docente Facultad de Teología UMG

En definitiva, con el uso de las Tecnologías de Información y Comunicación -TICs- los jóvenes pueden desarrollar más problemas en la sociedad. En ellos ha habido un desgaste moral que pareciera saber que no tienen conciencia de sus acciones, pero ello también es producto de una sociedad corrompida que no ha sabido educarlos y claro, una carencia de un hogar y formación por sus propios padres de familia, en donde la iglesia tampoco ha sabido dar una respuesta efectiva, ni a los padres, ni a la juventud.

El uso de la tecnología es más frecuente en el área urbana, ya que los jóvenes tienen acceso de forma inmediata a conectividad de internet y están enterados de noticias o acontecimientos al momento de los hechos, mientras que los que viven en áreas rurales es mínimo el efecto por carecer muchas veces de acceso inmediato al internet por no tener conexión inalámbrica o antenas de transmisión, aunque siempre hacen esfuerzos para ver y hacer uso de las redes sociales, pero no tan fuerte como los que sí tienen acceso.

Debido a esto, algunos pastores y líderes son conscientes de los riesgos que representa el tener acceso de forma inmediata las redes sociales y el abuso de éstos, pero aún hay muchos que ignoran esas consecuencias, o no están conscientes del peligro que representa en los jóvenes que se congregan en sus iglesias. Primero, puede ser porque no pertenecen a ésta generación de jóvenes que ha crecido con el uso de la tecnología, y segundo, porque, aunque sean parte de esa generación, también están inmersos en los mismos deseos, y aunque saben el peligro que la tecnología representa, no están esforzándose en llevar una vida ejemplar para ellos. Sin embargo, es importante reconocer, que hay jóvenes que sí están conscientes y son parte de una generación de cambio, que a pesar de la amenaza constante del pecado, se esfuerzan cada día para ser de bendición a otros jóvenes.

En varios campamentos nacionales, congresos de entrenamiento, retiros de consagración, seminarios de certificación, semanas nacionales de evangelismo y misioneras, brigadas misioneras ante desastres naturales, certamen de habilidades bíblicas, entre otros eventos desarrollados por la iglesia de Dios de la Profecía en Guatemala y en Centroamérica, en donde han participado una gran cantidad de jóvenes, ha sido posible conocerlos, conversar con ellos sobre sus situaciones internas y sobre cómo descubrir en ellos el llamado que por gracia es recibido, y se puede decir también, que tienen los mismos deseos y las mismas necesidades, y que además en su mayoría luchan con su yo interno.

Al estar conectado la mayor parte del día en las redes, es interesante observar lo que publican los jóvenes en diversas aplicaciones, sus intereses, lo que viven a diario, y también de esa forma, esa conectividad brinda la oportunidad de proveer un acompañamiento, ganar la confianza y tener libre una conversación sin escrúpulos, con sinceridad, e incluso de amistad. Es comprensible y razonable también, que un líder no logre atender a todo un grupo de jóvenes en una iglesia en particular, mucho menos a nivel regional, e imposible a nivel nacional, ya que no es una tarea exclusiva para ese fin, pues cada persona desempeña otras actividades laborales, académicas y familiares.

Algo que ejemplifica lo anteriormente mencionado, es el caso reciente y lamentable, ocurrido a principios del mes de mayo del año 2019, con la trágica noticia del hijo de un pastor de una iglesia en el sur de Guatemala, que tomó la fatal decisión de suicidarse. Un joven con tan solo 16 años que optó por tomar esa decisión al no poder lidiar con sus problemas. ¿Qué tipo de problemas podría tener un adolescente?, ¿La decisión de este joven estaría condicionada por la tecnología?, ¿Cuáles serían las publicaciones que éste joven hacía en las redes sociales previo al suceso?, ¿Qué indicios pudieron percibir los líderes de la iglesia o la familia?, ¿Será que la familia, no fue lo suficientemente madura para proveer una educación sana e íntegra en casa?, ¿Qué responsabilidad tendría la iglesia ante tal situación? Estas y muchas más preguntas son latentes al pensar en ese muchacho. Los jóvenes creyentes también pasan por momentos desagradables, muchos por misericordia de Dios, logran tomar buenas decisiones, al tener amigos cercanos, líderes interesados en su bienestar y pastores que con llamado espiritual lo ejercen convirtiéndose en mentores eficaces. Sea como sea, una vida más se fue, una vida llena de oportunidades, una vida hermosa.

Es necesario fortalecer una pastoral juvenil integral para todos, socialmente aceptable, y con respaldo espiritual, de modo que se pueda tener un acompañamiento en la juventud sobre la toma de decisiones, y observarlos a menudo sobre sus problemas, sobre el abuso de la tecnología, ya que ésta provee una infinidad de herramientas para tomar malas decisiones. Por eso, los padres de familia son el ente claro de proveer seguridad, educación y bienestar a sus hijos; acompañados de una iglesia, en la que se vean reflejadas sus necesidades y se convierta en un ente desarrollador de discípulos genuinos para Cristo.

Entre lo negativo y lo positivo de las tics en la juventud:

En los estudios teológicos universitarios, desarrollados por el autor de este artículo, se hizo comprensión sobre los esfuerzos que la iglesia y el liderazgo pueden y deben realizar para dar respuesta a las carencias y necesidades, especialmente de aquellos que se encuentran alejados de la voluntad divina. Esta academia, aunada a la experiencia dentro del liderazgo juvenil, puede también ser aplicadas en la respuesta al problema aquí planteado dentro de la juventud:

La adicción al mal uso de la tecnología como un hábito repetitivo, difícil de controlar y que compromete seriamente la salud o la vida social de la juventud, tales como posibles abusos, incitación al sexo en línea, a la pornografía, al juego de apuestas, al chat, a las compras en línea y a las redes sociales y por último, las infinidades formas de procrastinar.

Si bien es cierto, son muchos los beneficios que ofrece la utilización de las nuevas tecnologías por parte de los adolescentes, en la que encuentran cualquier información, evidencian de forma innovadora los eventos científicos, incluso muestran nuevas formas de relacionarnos. La educación misma avanza hacia el uso de las TICs como herramientas para el avance del conocimiento. Las Instituciones educativas usan tecnología de punta para proveer enseñanza actualizada, de esta forma se vuelve más amigable y entendible para los jóvenes.

Por su parte, las empresas utilizan para proveer un engranaje de productos en línea y llevar el control de sus procesos desde los sistemas de información, aunado a esto las instituciones públicas optan por emplear gobierno electrónico para acercar sus procesos a los ciudadanos y hacer más fácil los trámites gubernamentales.

Viendo, la otra cara de la moneda, el uso de la tecnología corre el riesgo de modificar las actitudes de los jóvenes, dichos riesgos no son desconocidos, sino que están de forma latente, al acceder a contenidos inapropiados, mantener un aislamiento personal, acoso o pérdida de intimidad, la aceptación de identidades falsas, acercamientos con personas desconocidos, suplantación de identidad, producen una confusión entre lo íntimo, público y privado, pierden la noción del tiempo, y claro la suplantación de identidad, como el hurto de información personal, contraseñas de acceso, y las formas de acoso por internet llamados ciberbulling, grooming y sexting.

Debido a lo anterior, es necesario optar por una pastoral desde, con y para los jóvenes, que sea orgánica, articulada, unificada y representativa, con acompañamiento y un diálogo abierto entre jóvenes, pastores y comunidades, se integren todas las acciones para aprender, con las distintas experiencias y los procesos de pastoral juvenil, los procesos de maduración en la fe se viven en comunidad, que lleven a la población joven a vivir el una vida agradable como verdadero compromiso genuino, mostrando en sus vidas rostros visibles de Jesucristo.

A medida que la cultura sigue avanzando, es vital que la iglesia evangélica tenga por lo menos una comprensión general de lo que está sucediendo en las vidas de los jóvenes. Ver al ministerio de la misma manera que hace una década atrás ya no es una opción.

Hoy los jóvenes están conectados, pero más solos que nunca. La cultura ha cambiado la forma en que reciben información, cómo se relacionan con la gente, cómo se ven a sí mismos, e incluso lo que creen acerca de Dios.

Hoy, los adolescentes valoran sus vidas en base al número de seguidores que tienen y quiénes son estos seguidores. Puesto que los jóvenes sólo comparten lo que quieren que vean los demás, están constantemente descontentos con sus vidas. Esta trampa de comparación ha comenzado a dominar sus vidas, haciendo que sientan constantemente que jamás llegarán a la altura.

El significado de la palabra amigo ha cambiado. Los jóvenes ahora tienen amigos que no han conocido en persona. En la actualidad, el usuario promedio de Facebook cuenta con aproximadamente 638 amigos, pero algunos estudios indican que sólo 6 de ellos se pueden considerar amigos cercanos. (Gulick, 2018)

Las redes sociales han hecho que los jóvenes se vuelvan adictos a la afirmación inmediata. A medida que se esfuerzan por satisfacer su necesidad de afirmación a corto plazo, en realidad sólo están apaciguando una necesidad más profunda.

Algunos estudios actuales indican que cada mes el 85% de los varones de 18 a 24 años visitan los sitios pornográficos. Una de cada tres consumidores de pornografía es una mujer. Desafortunadamente, el porcentaje más alto de consumidores de pornografía son los adolescentes de 12 a 17 años. Uno de cada cinco adolescentes ha publicado fotos desnudas o semidesnudas en línea. (Pérez, 2018)

Los jóvenes de nuestras iglesias, viven una tensión entre la iglesia y el mundo, tienen marcos de referencia muy débiles; en algunas congregaciones los jóvenes solo encuentran referencias pobres, inmaduras y poco atractivas cuando buscan modelos a imitar. Entonces, encontramos la necesidad de desarrollar buenos modelos en nuestras comunidades, modelos que influyan sobre la juventud en especial entre los líderes y otras personas, que cuyas vidas sean dignas de imitar.

Existen otras deficiencias entre los jóvenes y es la falta de impacto de la palabra de Dios en sus vidas, deficiencias en la educación familiar, ausencias de metas, desafíos y por último, ausencias de personas preparadas para el trabajo con jóvenes.

Por lo tanto, Las congregaciones locales deben desarrollar una pastoral que se comprometa con los jóvenes en sus distintos procesos de liberación y desarrollo, esto requiere que Iglesia esté involucrada en la realidad, viviendo una espiritualidad encarnada del seguimiento, que suscite verdaderos compromisos con la fe. Crear una pastoral juvenil requiere el fortalecimiento de los lazos sociales de los jóvenes, que atienda a la profundización y crecimiento de la fe en comunión con Dios y con los hombres, que oriente la opción vocacional para convertirse en factores de cambio, con una participación activa en la Iglesia y en la sociedad.

Referencias

Gulick, A. L. (2018). Como son los jóvenes con los que trabajamos. Miami: Vida.

Pérez, G. G. (2018). Uso y abuso de tecnologías en adolescentes y su relación con algunas variables de personalidad y estilos de crianza. Burgos: Viiladiego.


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