La sociología en el sistema comtiano, la Ciencia y la Ley de los tres estados

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Neli Amandina Miranda López
nmirandal1@miumg.edu.gt
Doctorando en Sociología de la Religión

Resumen.

El presente artículo se inscribe dentro del “Seminario sobre autores contemporáneos en la Sociología de la Religión” del programa de Doctorado en Sociología de la Religión de la Universidad Mariano Gálvez. Reconoce la figura de Augusto Comte como una figura destacada dentro del pensamiento humano y particularmente de la ciencia de la Sociología. Aborda dos temas vitales: la sociología dentro del sistema de la ciencia creado por él y su propuesta de la Ley de los tres estados.

Palabras clave: Augusto Comte, Sociología, Positivismo, Ley de los tres estados.


Introducción

El presente trabajo surge como parte del “Seminario sobre autores contemporáneos en sociología de la religión” del programa de Doctorado en Sociología de la Religión de la Universidad Mariano Gálvez de Guatemala.

En el inicio del desarrollo de este Seminario, y como parte del estudio de la primera generación de sociólogos, se considera figura y pensamiento de Augusto Comte, quien ha sido un pensador importante dentro del desarrollo del pensamiento humano, particularmente dentro del campo de la Sociología. De hecho, es él quien acuñó el término de sociología en 1824, y delimitó como su objetivo la investigación de las leyes que rigen los fenómenos sociales.

Augusto Comte se desarrolló dentro del contexto histórico-político de la post revolución francesa, y dentro del ambiente cultural enciclopedista, con su alta valoración de la ciencia. Este complejo contexto impactó en gran manera su formación, el desarrollo de su pensamiento y sus obras. En su entendimiento, la crisis político-moral imperante se debía a un estado de anarquía intelectual, el cual solo podría ser superado con la difusión del conocimiento científico y la instrucción popular en las ciencias y la riqueza. Sobre este entendimiento construirá su pensamiento sobre el conocimiento, el cual tendrá a la ciencia como fundamento.

Comte utiliza el método histórico para su análisis de la sociedad humana y dentro de su análisis sociológico de la historia humana, desarrolló la “Ley de los tres estados”, la obra núcleo de su pensamiento. En esta obra propone que el ser humano como individuo y la historia humana llegan a la perfección del conocimiento a través de un proceso de tres estadios que siguen la misma ley.

El presente artículo tiene como objetivo describir estos tres estados de evolución del pensamiento humano y el abordaje de la sociología en el sistema comtiano de la ciencia. El abordaje es precedido por una breve introducción sobre la vida personal de Comte y el impacto en el desarrollo de su pensamiento.

La base bibliográfica de este abordaje se basa en la obra “Historia del pensamiento social” acerca de Augusto Comte de Salvador Giner (2008) y es enriquecida con algunos autores de obras relacionadas con el tema.

La vida personal de Augusto Comte

Sobre el trasfondo familiar y la vida personal de Augusto Comte, Giner (apunta algunos datos: nació en Montpellier Francia en 1798, dentro de una familia pequeñoburguesa, católica y monárquica, y estudió en el Instituto Politécnica de París, en donde conoció y se afianzó en el método científico. En París conoció a Saint-Simón, filósofo, teórico socialista y positivista francés, de quien se hizo amigo, discípulo y su secretario particular por un tiempo. Tiempo más tarde se separó de él. (Giner, (2008).)

Mas tarde Comte se separa de Saint-Simón porque este pertenecía a un grupo que tendía al incipiente socialismo, mientras que Comte era un conservador. Sin embargo, la influencia de Sant-Simón perduró en el pensamiento de Comte ya que es evidente en su pensamiento, con la idea de crear una ciencia social positiva hasta la manera de concebir la organización social ideal del futuro. La influencia de Saint-Simón es evidente en su primera obra “Plan de trabajos científicos necesarios para reorganizar la sociedad”. Finalmente, se puede decir que ambos son considerados padres fundadores de la sociología al ser los primeros en entender que el conocimiento y la explicación de la sociedad tiene que estar fundando en un enfoque científico (Fernández, 206)

Dentro de su biografía se contempla la vida amorosa de Comte que tuvo repercusiones en sus estudios y publicación de sus obras. Salvador Giner apunta que luego de casarse Comte empezó a trabajar su “Curso de Filosofía Positiva”, sin embargo, no pudo continuarlo a causa de una situación de crisis mental causada por el regreso de su esposa al trabajo de la prostitución, con el que conseguía ingresos para la familia. (Giner, (2008).) Esto lo llevó a estar recluido en una casa de salud mental y su intento de suicidio. Una vez recuperada la calma, regresó a su trabajo, el cual fue publicado en diversos volúmenes. Mas tarde publicó su obra “Discurso sobre el espíritu positivo”. En este tiempo también conoció a Clotilde de Vaux, quien lo inspiró para iniciar y concluir con la segunda parte de su obra. Fue ella, quien en palabras de Comte le hizo ver la importancia social de los sentimientos por encima de la inteligencia y la acción. Estos nuevos elementos fueron plasmados en su obra “Sistema de política positiva”.

Como parte de su vida personal y académica, también puede apuntarse otra etapa de la vida de Comte cuando desarrolló tendencias místicas. Estas lo llevaron a la fundación de un culto o religión de la humanidad, una religión que él llamaba positivista, cuyas ideas tienen un discutible valor científico. Al respecto de este sistema de religión se apunta:

“En la religión positiva, la humanidad ocupa el lugar hasta entonces reservado a Dios. En ella, el todopoderoso es a la vez objeto de culto y de dogma. El atributo más característico del nuevo sacerdocio es la educación universal: los dogmas de la religión demostrada, que proporcionan la materia del nuevo programa de enseñanza, no son otros que las leyes científicas. Pero el objetivo fundamental de conocer la humanidad es poder amarla mejor y esta es la razón por la cual los positivistas, hicieron del culto tanto privado como público, algo fundamental” (Bourdeau, 2003).

Sobre el influjo de Comte en los científicos sociales Giner apunta que éste fue leído, criticado y admirado por pensadores importantes de la época. (Giner, (2008).) El creó una escuela positivista, la cual combinó una noción particular del saber – cientificista, naturalista y contra la metafísica – con una actitud moralista basada en la nueva ciencia sociológica. La escuela positivista tuvo varias ramas e influyó en el pensamiento de muchos países, particularmente en países de tradición hispánica como Brasil y Argentina.

La sociología en el marco del sistema comtiano de la ciencia

Dentro del contexto de la necesidad de reorganización en la sociedad francesa post-revolución, Comte anota que una teoría general del conocimiento debe preceder a la gran reforma y reorganización de la sociedad. De allí, surge la necesidad de la creación de una ciencia de la sociedad.

En su primera obra “Plan de los trabajos científicos necesarios para reorganizar la sociedad”, Comte señala que el mundo moderno se halla desordenado y necesita una reforma importante. Giner comenta que en este punto Comte coincide con muchos de sus contemporáneos entre los cuales se encontraban los liberales y los revolucionarios. (Giner, (2008).) Por un lado, los liberales proponían un cambio progresivo basado en las reformas legales. Mientras que los revolucionarios proponían poner fin al orden burgués y sus remanentes del feudalismo a través de una revolución violenta. Comte se diferencia de estos con una tercera propuesta, un sistema de acción social que llama “política positiva”, basada en su concepción general de las ciencias y de su influjo sobre la humanidad.

Dentro de esta acción social, Comte propone un programa de reforma intelectual. En su entendimiento, las instituciones sociales no pueden ser transformadas directamente, sino que antes hay que transformar los espíritus y las voluntades. Es ahí donde Comte afirma que una teoría general del conocimiento debe preceder a esta reforma con lo cual surge la necesidad de la creación de una ciencia de la sociedad, la sociología.

La ciencia en Comte

En la concepción de Comte, la ciencia se funda en la observación de fenómenos, la cual debe ser acumulativa y sistemática. El científico descubre y establece las relaciones invariables entre los fenómenos, o sea, las leyes de la naturaleza. La razón humana debe intervenir activamente en la observación científica para que esta no acabe en un mero empirismo o recogida de datos y actividad práctica carente de mayor visión. Se necesitan las teorías o hipótesis de la realidad que a su vez puedan ser reformadas o eliminadas por nuevas observaciones que requieran una revisión de las nociones adquiridas. Así los humanos van a estar en condiciones de prever los fenómenos en el futuro.

Para Comte, hay dos clases de leyes que gobiernan el mundo: Unas, rigen cada nivel de la realidad estudiado por una ciencia particular. Otras, más generales, abarcan a varias o a todas las ciencias y ordenan sus relaciones mutuas. Estas últimas son descubiertas cuando la mente humana contempla las ciencias en su conjunto, un orden universal de los fenómenos. Esto da al ser humano una visión armónica y homogénea de la realidad. Esta visión global del conocimiento llamada “positiva” por Comte fue la base del sistema educativo desarrollado en los próximos años.

Esta visión armónica de conjunto del saber humano viene de un sistema que Comte llama “Serie de las ciencias”. Distingue dos géneros de ciencia natural: la abstracta cuyo objeto es el descubrimiento de las leyes que rigen los diversos fenómenos, y la concreta, la ciencia natural propiamente dicha. Distingue seis ciencias fundamentales: la matemática, la astronomía, la física, la química, la biología y la sociología. En esta serie, cada ciencia depende de la anterior.

Comte llamó por un tiempo a la sociología como “Física social”, la cual tiene por objeto la investigación de las leyes que rigen los fenómenos sociales. En términos comtianos, esto equivale a decir que es la sociología es ciencia de todo lo humano. Para Comte, todo fenómeno humano es sociológico; de esta manera, el ser humano solo y aislado es una abstracción inexistente en la sociedad. Así, el único objeto de investigación científica es la humanidad, la totalidad de la especie humana, única entidad que evoluciona.

Como todas las demás ciencias fundamentales, la sociología tiene su propio método y este es el histórico. De allí que, en su análisis de la sociedad humana, Comte presenta la interpretación desde un modo histórico. Para él la sociología comienza al igual que la ciencia social en Marx, con una conciencia histórica. Sin embargo, para Comte, la sociología parte de la idea de que la naturaleza humana va evolucionando de acuerdo con las leyes históricas, aunque esta misma no se transforme. Comte no participa en la idea de los revolucionarios acerca de una perfectibilidad que entraña la capacidad de cambio de la naturaleza. Sin embargo, afirma que la naturaleza humana se desarrolla, se expande y descubre facultades antes latentes gracias a la evolución de la sociedad.

Esta idea del ser humano frente al elemento siempre cambiante de la sociedad llevó a Comte a subdividir su ciencia social en dos campos principales de estudio, los cuales corresponden precisamente a su divisa de “Orden y progreso”. La primera zona de estudio de esta división es la estática social en la cual se considera el orden humano cual si fuera inmóvil. Sobre esta base se encuentra las diversas leyes fundamentales que son comunes a todo tiempo y lugar a todo grupo humano. La segunda zona de estudio es el cambio social, la dinámica social que caracteriza lo estados sucesivos de la humanidad. El estudio de estos estados llevó a Comte a la formulación de su ley del desarrollo histórico de la humanidad y al intento de explicar sociológicamente la historia.

La ley de los tres estados

En la primera lección de su “Curso de Filosofía positiva”, Comte señala la existencia de una ley fundamental del desarrollo humano a la que llama “La ley de los tres estados”. Según esta posición, todas las especulaciones humanas están sujetas, ya sea individual o colectivamente, a pasar sucesivamente por tres estados teóricos distintos: teológico, metafísico y positivo. Giner apunta que Comte establece en el enunciado de esta ley un paralelo explicito entre el desarrollo de la sociedad y el de la vida intelectual y emocional del ser humano. (Giner, (2008).)

El primer estado es el punto de partida de la inteligencia humana, el tercero es su estado fijo y definitivo, mientras que la segunda es un período de transición. En el primer estado, el espíritu humano dirige su investigación hacia la naturaleza intima de los seres, las causas primeras y finales de todos los fenómenos que le sorprende, estos son entendidos como producidos por la acción directa de agentes sobrenaturales, su intervención explica las anomalías aparentes en el universo

“El estado metafísico, por su parte no es sino una modificación general del primero, los agentes sobrenaturales son reemplazados por fuerzas abstractas, verdaderas entidades inherentes a los diversos seres del mundo, y concebidas como capaces de engendrar por sí mismas todos los fenómenos observados, cuya explicación consiste entonces en asignar a cada uno una entidad correspondiente” (Giner, (2008 p. 631).

Al evolucionar al estado positivo, el ser humano reconoce la imposibilidad de obtener nociones absolutas. Esto lo lleva a la renuncia de la búsqueda del origen y destino del universo, y a conocer la causa intimas de los fenómenos y se limita solo a descubrir. Esto es alcanzado mediante el uso combinado del razonamiento y observación y sus leyes efectivas.

De acuerdo con Giner, con esta propuesta de la Ley de los tres estados, Comte intenta interpretar la historia que sobre la noción del progreso diera sentido a su marcha. Al mismo tiempo, integró la ciencia natural en el proceso histórico general y la colocó como su parte culminante. De esta manera, el estado metafísico es entendido como transitorio y el teológico como provisorio. (Giner, (2008).)

Conclusiones

Augusto Comte es considerado como uno de los fundadores de la ciencia de la Sociología. Su importancia radica en reconocer que el conocimiento y explicación de la sociedad tiene que estar fundado en un abordaje científico.

Comte desarrolló su pensamiento sociológico dentro de un contexto histórico-político y cultural que reclamaba una reforma o reorganización social.

Ante las propuestas liberales y revolucionarias, Comte se levanta con una tercera propuesta: un sistema de acción social basado en su concepción de las ciencias y de su influjo en la humanidad. Dentro de esta acción social, propone un programa de reforma intelectual, por ello señala que, una teoría general del conocimiento debe preceder a esta reforma. Dentro de este proceso surgió la necesidad de la creación de la ciencia de la sociedad, la sociología.

Comte propone el método histórico como método de la Sociología. Así es como el análisis de la sociedad es presentado de un modo histórico. Desde este análisis ve al ser humano frente al elemento siempre cambiante de la sociedad. De esta idea surgió su divisa de orden y progreso: un orden humano inmóvil con leyes fundamentales comunes a todo tiempo y lugar y a todo grupo humano, y una dinámica social que caracteriza los estados sucesivos de la humanidad.

En el desarrollo humano, Comte apunta la existencia de una ley fundamental a la que le da el nombre de “Ley de los tres estados” a través de la cual explica la historia. En el enunciado de esta ley, Comte establece un paralelo muy explícito entre el desarrollo de la sociedad y el de la vida intelectual y emocional del ser humano individual. Estos tres estados son: estado teológico, metafísico y positivo. Dentro de estos tres estados, se apunta el estado positivo como el estado ideal de la sociedad humana.

Bibliografía

Bourdeau, M. (2003). Ciencia, Religión y Sociedad en Auguste Comte.

Fernández, A. J. (206). El primer Positivismo. Algunas consideraciones sobre el pensamiento social en Saint Simón y Comte. . Red de bibliotecas virtuales de Clacso, 1, 25-4.

Giner, S. ( (2008).). Historia del pensamiento social (12.a ed.). Ariel.

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