Percepciones de la feligresía de tradición pentecostal con respecto al fenómeno de la pobreza en el país

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Neli Amandina Miranda López
nmirandal1@miumg.edu.gt
Doctorando en Sociología de la Religión

Un estudio exploratorio en denominaciones pentecostales de misión y nacionales en los municipios de Panajachel, Mixco y Ciudad de Guatemala.


Resumen.

Este artículo presenta los resultados de un estudio exploratorio acerca de las percepciones de la feligresía cristiana con respecto al fenómeno de la pobreza en Guatemala. Este estudio se desarrolló en tres denominaciones pentecostales: Asambleas de Dios, Iglesia de Dios Evangelio Completo, e Iglesia del Príncipe de Paz en los municipios de Panajachel, Mixco y Guatemala. Los resultados informan sobre cómo la feligresía pondera el nivel de pobreza en su comunidad, sus opiniones con respecto a este fenómeno, sus consideraciones sobre las causas de la pobreza y las formas de abordaje en su congregación.

Palabras clave: pobreza, iglesias pentecostales, misión.

Introducción

El fenómeno de la pobreza en Guatemala tiene un impacto importante en 6 de cada 10 personas de la población. De acuerdo con el Informe de Índice de Pobreza Multidimensional en Guatemala, 6 de cada 10 personas viven en pobreza multidimensional, es decir, enfrentan privaciones en el 30 por ciento o más de los indicadores que pondera este índice. De acuerdo a este informe, los hogares pobres experimentan más privaciones en los indicadores de salud, empleo, vivienda y alimentación (MIDES, Ministerio de Desarrollo Social de Guatemala, 2018). Por su lado, los índices de pobreza que provee el Banco Mundial (2023) colocan a Guatemala dentro de los países en la región con mayor porcentaje de población viviendo por debajo de las líneas nacionales de pobreza, esto es el 59,3 por ciento. Esto contrasta con el 10,8 por ciento reportado en Chile.

Por otro lado, los estudios sobre el fenómeno religioso en Latinoamérica y el Caribe señalan que Guatemala se ubica dentro de los países con mayor afiliación cristiana. Corporación Latinobarómetro (2014), indica que el 87 por ciento de la población guatemalteca tiene afiliación cristiana: 47 por ciento de católicos y 40 por ciento de evangélicos. Un estudio similar de Pew Research Center (2014), apunta un 91 por ciento de población cristiana en Guatemala: 50 por ciento de católicos y 41 por ciento de protestantes. En concreto, ambos estudios revelan que aproximadamente 9 de cada 10 personas de la población guatemalteca tienen una afiliación cristiana. Esta feligresía pertenece a diferentes tradiciones cristianas históricas o de reciente emergencia, las cuales pueden dividirse en dos grandes grupos: la tradición católica y la tradición protestante y/o evangélica. Esta última está conformada mayormente por congregaciones de denominación pentecostal y neopentecostal.

Una visión de conjunto, de los dos fenómenos sociales señalados anteriormente, revela que la feligresía cristiana, que conforma la mayor parte de la población guatemalteca, vive en un país en donde experimenta el impacto de los efectos del fenómeno de la pobreza.

¿Qué opina la feligresía cristiana al respecto de esta situación? ¿Considera que los programas sociales para reducir la pobreza son parte de la misión de la iglesia? Estas preguntas son abordadas en el presente artículo, el cual presenta los resultados de una investigación exploratoria sobre la manera en que la feligresía de tradición pentecostal piensa alrededor del fenómeno de la pobreza en Guatemala.

Esta investigación fue desarrollada por estudiantes del Programa de doctorado en Sociología de la Religión de la Facultad de Teología de la Universidad Mariano Gálvez. En ésta se planteó como objetivo principal la exploración de las percepciones de la feligresía de iglesias pentecostales de misión y nacionales con respecto a la misión de la iglesia en el contexto social guatemalteco. Al respecto se plantearon cuatro fenómenos sociales: pobreza, violencia, migración, y participación político-partidista de la feligresía. Éstos fueron abordados a través de un instrumento de investigación con una serie de preguntas que inicia explorando la forma de pensar de la feligresía alrededor de estos temas. Se concluye preguntando a la feligresía de las congregaciones participantes si los esfuerzos por reducir el impacto de estos fenómenos en el país son parte de la misión de la iglesia.

La hipótesis planteada en esta investigación fue la siguiente: “La mayoría de los miembros de las iglesias pentecostales de misión y nacionales en los municipios de Panajachel, Mixco y Guatemala, consideran que la misión de la iglesia es únicamente la evangelización sin ninguna participación en la realidad social del país”.

De este modo, el plan de este artículo tiene por objetivo presentar y analizar los resultados obtenidos en esta exploración, específicamente en torno al tema del fenómeno de la pobreza. Se inicia con la presentación de la metodología empleada en el estudio. A continuación, se presentan y analizan los resultados empíricos de la investigación, los cuales son relacionados con un breve abordaje sobre el tema del alto índice de pobreza en el país y sus causas. Finalmente, en el área de las conclusiones se interpretan los resultados y se presentan las conclusiones al respecto.

Metodología

La investigación empleó una metodología mixta: documental y de campo. Para la investigación de campo se aplicó una entrevista estructurada con un enfoque cualitativo cuantitativo. El estudio se realizó en congregaciones de denominación pentecostal: Asambleas de Dios, Iglesia de Dios Evangelio Completo, e Iglesia del Príncipe de Paz de los municipios de Panajachel, Mixco y Guatemala. Las primeras dos denominaciones son categorizadas como “Iglesias Pentecostales de Misión” dado su origen misionero proveniente de los Estados Unidos. La tercer denominación es considerada “Iglesia Pentecostal Nacional” por su origen guatemalteco y desarrollo posterior a la llegada de las dos primeras denominaciones a Guatemala (Smith, 2008).

El universo o población del estudio se constituyó por una representación de diez personas de cada una de las tres denominaciones en los tres municipios. Se planificó la entrevista considerando diversas categorías sociales: género, edad, nivel educativo y posición en la congregación (clérigo o laico). De esta manera, se acordó la participación de dos mujeres y dos hombres adultos, dos hombres y dos mujeres jóvenes, el pastor o pastora, y una persona líder, hombre o mujer.

La entrevista se diseñó y aplicó por medio de la herramienta Google forms, la cual fue respondida en línea por las personas participantes. Las respuestas de orden cuantitativo fueron analizadas sobre la base de las gráficas que provee la herramienta Google forms. En cuanto a las respuestas de orden cualitativo, éstas han sido analizadas en matrices elaboradas por la persona investigadora.

La ejecución de la investigación solamente alcanzó 60 personas de las 90 planificadas. Solamente en el municipio de Panajachel se logró la participación de las tres denominaciones. En Mixco se logró la participación de dos congregaciones: 1 del Príncipe de Paz y 1 de Asambleas de Dios. En la ciudad de Guatemala se logró la participación de 1 congregación del Príncipe de Paz.

Resultados y Discusión

Perfil Socio religioso de las Personas Participantes en el Estudio

Participación por Sexo, Edad y Nivel Educativo de las Personas participantes en el Estudio

El estudio contó con la participación de 60 personas: 35 mujeres y 25 hombres (gráfica 1).

Gráfica 1. Participación por sexo

Los grupos etarios con mayor participación en el estudio se ubican dentro de las edades de 20 – 30, 31 – 40 y 41 – 50, esto es, 8 de cada 10 personas participantes están en una edad comprendida dentro de los 20 a 50 años. La mayor participación se obtuvo en el rango de 20 a 30 años con un 30 por ciento del total. (gráfica 2).

Gráfica 2. Edad de las personas participantes

Se encontró que 9 de cada 10 personas sobrepasan el nivel medio de educación. Aproximadamente, 7 de cada 10 participantes tienen estudios de nivel superior (Gráfica 3).

Gráfica 3. Participación por nivel de educación

Participación por Municipio

50 por ciento de la participación se obtuvo en el Municipio de Panajachel con la colaboración de tres congregaciones, de las cuales participaron 18 mujeres y 12 hombres. 25 por ciento de participantes proviene del Municipio de Mixco con la colaboración de 2 congregaciones, de las cuales participaron 8 hombres y 7 mujeres. Otro 25 por ciento proviene de la ciudad de Guatemala con la participación de 1 congregación, de la cual participaron 10 mujeres y 5 hombres. La congregación participante de la ciudad de Guatemala incluye 4 personas que se registraron como residentes en la ciudad de Villa Nueva (gráfica 4).

60 respuestas
Gráfica 4. Participación por municipio

Participación por Denominación

En la investigación participaron 3 congregaciones del Príncipe de Paz, 2 congregaciones de las Asambleas de Dios y 1 congregación de la Iglesia de Dios del Evangelio Completo. En este contexto, la mayor participación denominacional se obtuvo de las 3 congregaciones del Príncipe de Paz con 31 participantes, esto es, un 52 por ciento del total. El segundo segmento de participación se obtuvo de 2 congregaciones de las Asambleas de Dios con 18 personas participantes, esto es, un 30 por ciento del total. El tercer segmento se obtuvo de 1 congregación de la Iglesia de Dios Evangelio Completo con 9 personas, esto es, el 15 por ciento del total. Además, se contabilizó la participación de 2 personas quienes se registraron con otras denominaciones (Gráfica 5).

Gráfica 5. Participación por denominación
60 respuestas

Participación por Posición en la Congregación

Se pidió a las personas participantes señalar su posición dentro de la congregación escogiendo cuatro categorías: miembro, líder, ministro o pastor. A este respecto, el 45 por ciento, esto es, 27 personas, se ubicaron dentro de una posición de liderazgo. El 42 por ciento, 25 personas se ubican dentro de la categoría de miembro. 7 personas se ubican dentro de la posición de pastor y constituyen el 12 por ciento de participación. De estas 7 personas, solamente una es mujer. 1 persona se ubicó en la posición de ministro. El recuento concluye con una mayor participación de personas laicas, cerca del 90 por ciento de participantes (gráfica 6).

Gráfica 6. Participación por posición en la congregación

Servicios Básicos en el Hogar

La mayoría de las personas participantes cuenta con cuatro servicios básicos en su hogar: agua potable, drenaje, luz eléctrica e internet. Los servicios básicos con mayor cobertura son el agua potable y luz eléctrica. Estos servicios alcanzan en promedio el 98 por ciento de cobertura. Mientras que, los servicios con menos ponderación son drenaje e internet con una cobertura promedio del 82 por ciento. La mayor falta de servicios de drenaje e internet fueron reportadas por participantes del Municipio de Panajachel (gráfica 7).

Gráfica 7. Servicios básicos con los que cuenta en su casa (individual)

Percepciones de la Feligresía al Respecto de la Situación de Pobreza en su Comunidad Algunos Datos sobre la Pobreza en Guatemala

El fenómeno de la pobreza es un tema complejo y debe ser abordado desde diferentes dimensiones; sin embargo, por razón de los objetivos de este trabajo que busca evidenciar el fenómeno de la pobreza para encontrar la percepción de la feligresía cristiana, es primordial abordar el tema de la medición de la pobreza y cómo esta se manifiesta en la población. Para ello se consideran dos de los mecanismos más conocidos para la medición de la pobreza. El primero se refiere a la pobreza monetaria (por consumo), el cual define la pobreza como la falta de ingresos. Para ello, el Banco Mundial creó el mecanismo conocido como línea de pobreza o umbral de pobreza, y al respecto señala: “La nueva línea mundial de pobreza se establece en USD 2,15, utilizando precios de 2017. Por lo tanto, se considera que todas las personas que disponen de menos de USD 2,15 al día viven en la pobreza extrema” (Banco Mundial, 2022).

A partir de esta medición, cómo ya se apuntó en la introducción, Guatemala está posicionada a la cabeza de la lista de países de América Latina y el Caribe con las tasas más altas de pobreza, el 59,3%. Este porcentaje representa a la población que vive bajo la línea de la pobreza, es decir, aquellas personas que no tienen la posibilidad de satisfacer sus necesidades básicas como la alimentación diaria, vivienda, vestimenta, educación, salud y acceso al agua potable entre otras.

El Índice de Pobreza Multidimensional de Guatemala (IPM – Gt) es otro mecanismo que ilumina sobre la situación de pobreza en el país. Este enfoque considera las siguientes dimensiones: Salud y Seguridad Alimentaria y Nutricional; Educación; Empleo digno; Acceso a servicios; y Vivienda. Estas dimensiones, a la vez, consideran 17 indicadores en total.

De acuerdo con este informe, el 61.6 por ciento de la población guatemalteca vive en pobreza multidimensional, o sea, 6 de cada 10 personas enfrentan privaciones en el 30 por ciento o más de los indicadores incluidos en el índice. Los hogares pobres experimentan más privaciones en los siguientes indicadores: Años de escolaridad (59.5 por ciento), Empleo Informal (52.7 por ciento), Combustible para cocinar (39.4 por ciento), Materiales para vivienda (37.7 por ciento) y Seguridad Alimentaria y Nutricional (34.0 por ciento) (MIDES, 2018). Este informe también revela que la incidencia de la pobreza multidimensional se observa con mayor impacto en la población indígena y rural. Al respecto, se señala que la pobreza multidimensional en el área rural es el doble que en el área urbana, y se concentra en la población indígena en más del doble que en la población no indígena.

Este informe también señala el índice de pobreza monetaria de la población: “Las estimaciones efectuadas muestran que del total de la población que se encuentra en pobreza multidimensional, el 49.1 por ciento también se encuentran en pobreza monetaria (consumo)” (MIDES, 2018, p. 36). La pobreza monetaria se refiere a la medición del Banco Mundial acerca de las personas que viven bajo la línea de pobreza. Dado que estos cálculos son propios del IPM Gt., este porcentaje difiere del 59,3 por ciento calculado por el Banco Mundial.

Sobre la base de los porcentajes anteriores, se encuentra que, de los 14,901.286 habitantes reportados en el último censo nacional de población (INE, 2019), 9,179.192 viven en pobreza multidimensional, y de éstos, 4,506.983 viven en pobreza monetaria.

Los resultados revelados por estos mecanismos de medición de la pobreza en Guatemala son ampliados por la información ofrecida por el Informe Nacional de Desarrollo Humano (IDH), publicado por el Programa de la Naciones Unidas para el desarrollo (PNUD), el cual señala quiénes son los grupos sociales que mayormente viven las desigualdades en el país:

El desarrollo humano de Guatemala se caracteriza por dos rasgos: un importante desequilibrio entre sus logros económicos agregados, que contrasta con un desarrollo social que avanza lentamente, y la persistencia de significativas desigualdades entre los diferentes segmentos sociales y territorios que componen el país. Esas inequidades históricas afectan particularmente a las poblaciones indígenas y a las personas con menores ingresos (PNUD, 2022, p. 87).

El fenómeno de la pobreza en Guatemala, coinciden varios analistas, es un fenómeno socioeconómico que tiene su origen en causas estructurales, esto es, situaciones históricas que se han asentado como estructuras en la sociedad, las cuales no han cambiado en los últimos siglos. Estas estructuras se manifiestan por su funcionamiento socioeconómico desigual y excluyente. En las últimas décadas este fenómeno ha sobrepasado todos los niveles y se ha manifestado por sus diversas consecuencias:

Economía informal, niños y niñas desamparadas en las calles, desplazados y desarraigados, migrantes externos e internos, asentamientos humanos empobrecidos, desnutrición crónica y mortalidad infantil en áreas rurales, y delincuencia creciente agravada por la crisis del sistema de seguridad y justicia de la postguerra (López, 2004, p. 1).

En su estudio “La desigualdad social en Guatemala. Evolución y respuesta institucional”, la autora Adriana Velásquez, presenta un diagnóstico de las principales brechas de bienestar en Guatemala en el siglo XXI, las cuales se asocia a cuatro ejes estructurantes: nivel socioeconómico, edad, territorio-etnia y género. En su análisis identifica las brechas de desigualdad más relevantes en Guatemala, siendo la primera la de ingresos que se refleja en los ingresos bajos que percibe la población, la falta de accesos a los servicios de salud y educación:

Desde un análisis amplio de la información disponible, se identifica que las brechas de desigualdad más relevantes en el país son la de ingresos, reflejada en una importante polarización económica con gran parte de la población percibiendo ingresos bajos, así como la de acceso a los servicios de salud (sobre todo en materia de nutrición) y educación (particularmente en preescolar y educación media-superior) que se conjugan con la falta de acceso a tecnologías de información y comunicación, y se exacerban entre la población infantil, indígena y rural (Velásquez, 2022, p. 11).

Hay Mucha Pobreza

En el estudio desarrollado en los municipios de Panajachel, Mixco y Guatemala, se pidió a los participantes ponderar el nivel de pobreza en su comunidad de acuerdo con los siguientes niveles: No existe pobreza, hay poca pobreza y hay mucha pobreza.

Más de la mitad de los participantes, el 51.7 por ciento, ponderaron el nivel de pobreza en su comunidad como “hay mucha pobreza”. La mitad de estos participantes son residentes de Panajachel y fueron las mujeres las que más se inclinaron hacia esta ponderación.

Por otro lado, el 45 por ciento de participantes consideran que hay poca pobreza en su comunidad. Solamente un 3.3 por ciento de las personas participantes, dos mujeres laicas y residentes de Panajachel consideran que no existe la pobreza. Una de ellas señala que “no hay pobreza lo que hay es pereza”. Agrega que, “hay pobreza porque la gente no quiere trabajar”. La otra participante comenta: “Pobreza hay y siempre habrá, pero eso no impide que podamos salir de la pobreza porque Jesús es el dueño de todo”.

En contraste, el nivel de pobreza más ponderado por las mujeres fue “hay mucha pobreza con un 53 por ciento.” La ponderación mayor de los hombres se observó en el nivel de “hay poca pobreza” (gráfica 8).

Gráfica 8. ¿Cómo considera la pobreza en su comunidad?


Servicios Públicos poco Satisfactorios en la Comunidad

En el estudio se pidió a las personas participantes ponderar algunos de los servicios básicos en su comunidad: Salud (centros de salud y hospitales), educación (escuelas de primaria, centros de educación media y número de maestros), empleo digno (oportunidades de empleo en la comunidad, salarios y jornadas aceptables), y servicios básicos (agua entubada y agua potable, luz eléctrica, drenajes, carreteras y seguridad). Los niveles para ponderar fueron: muy satisfactorio, satisfactorio, poco satisfactorio, y no existe.

El servicio de empleo digno es el que alcanza una mayor puntuación en el rango de poco satisfactorio y como no existente en la comunidad. 65 por ciento de participantes lo consideran como poco satisfactorio. 20 por ciento lo consideran satisfactorio y 13 por ciento anotan que no existe empleo digno en su comunidad. Solamente una persona considera este servicio muy satisfactorio.

En cuanto a los servicios básicos, 53 por ciento lo consideran poco satisfactorio. 37 por ciento lo consideran Satisfactorio y 7 por ciento muy satisfactorio. 2 personas anotan que estos servicios no existen en su comunidad.

En cuanto a los servicios de salud. 50 por ciento, esto es, la mitad de los participantes lo consideran poco satisfactorio. 43 por ciento lo consideran satisfactorio. Un 7 por ciento lo consideran muy satisfactorio.

El servicio de educación es el que logra una mayor puntuación en el rango de satisfactorio con un 53 por ciento de ponderación. 38 por ciento lo consideran poco satisfactorio. 7 por ciento lo consideran muy satisfactorio y 1 persona señala que no existe en su comunidad.

En promedio: 51.5 por ciento, esto es, más de la mitad de los participantes considera todos los servicios en el nivel de poco satisfactorio. 38.25 por ciento de participantes considera los servicios en el nivel de satisfactorios. Ninguno de los servicios explorados alcanza más allá de un 7 por ciento en el rango de muy satisfactorio (gráfica 9).

Gráfica 9. Ponderación del nivel de calidad de los servicios en la comunidad
¿Cómo calificaría usted los siguientes servicios en su comunidad?

Los Temas Sociales en la agenda del Estudio y Reflexión de las Iglesias

El estudio exploró también la existencia de los temas sociales en las agendas de las iglesias, esto a través de la pregunta ¿Se estudia o reflexiona en las iglesias los temas sociales de la comunidad? Al respecto, dos de cada tres personas participantes afirmaron que en su iglesia “Si” se aborda y reflexiona sobre los temas sociales de la comunidad (gráfica 10)

Gráfica 10. ¿Estudian o reflexionan en su iglesia acerca de los temas sociales en su comunidad?


Perspectivas Sobre La pobreza: Un Mal Moral, Consecuencia de una Mala Administración Gubernamental y la Corrupción, un Estado Mental y un Fenómeno Social

Dentro del estudio se preguntó a las personas participantes ¿Qué opina usted acerca de la situación de pobreza que existe en el país?

Dentro de las opiniones recogidas, una de cada tres personas participantes se refiere a la pobreza en términos de juicio moral y utiliza los siguientes términos para opinar sobre la pobreza: “malo”, “está mal”, “muy mala situación”, “horrible”, “grave”, “muy grave”, “lamentable”, “muy lamentable”, “tremendo”, “negativo”, “preocupante” y “no debería de existir”, entre otros.

Otro importante segmento de opiniones, constituido por el 28 por ciento de participantes, opinan que la pobreza está relacionada con una deficiente administración de los gobiernos y la corrupción. Señalan la falta de capacidad de los gobiernos para administrar el país y la mayoría lo relaciona con la corrupción de éste. “Guatemala no es pobre. Solo está mal administrado” – señala una persona. Otra persona afirma que estamos en esta situación de pobreza porque “… no ha habido un gobernante que trabaje para el pueblo y amor a la patria… solo se han dedicado a saquear el país.” “Es a causa de la mala administración que lleva el gobierno por la corrupción que existe entre ellos”, señala otra persona.

Por otro lado, un 13 por ciento de los participantes señala que la pobreza tiene que ver con la mentalidad de pobreza de la población y que muchas personas no quieren trabajar. Algunas observaciones al respecto señalan: “No hay pobreza, es pereza”, “Hoy en día la gente es muy dejada no quieren trabajar. Esperan que todo se lo regalen”, “Muchos de los casos de pobreza… se dan porque las personas se acostumbraron a recibir un tipo de subsidio o ayuda, por ello prefieren no trabajar y vivir con carencias.”

Otro 13 por ciento de participantes considera la pobreza en términos de fenómeno social. Estas personas observan la pobreza relacionada con el desempleo, falta de educación y desigualdad social. Algunas de sus observaciones apuntan: “Hay desempleo y falta de educación en la población”, “Es preocupante porque por no tener un trabajo, los jóvenes participan en actos delictivos”, “Muchos se aprovechan de otros, hay desigualdad de origen.” “Muchas personas viven en pobreza o pobreza extrema porque las personas que tienen la oportunidad de crecer buscan su bienestar y quiere que el pobre siga siendo pobre.”

Finalmente, sólo 4 personas, esto es el 7% de participantes, tiene una visión religiosa del fenómeno de la pobreza. Sus elaboraciones son similares a quienes opinan de la pobreza como un estado mental; sin embargo, estas personas relacionan esa mentalidad con su fe en Dios. Una de ellas señala que siempre habrá pobreza y añade “…eso no impide que podemos salir de la pobreza porque Jesús es el dueño de todo.” Otra persona señala que la pobreza es generalizada en cualquier lugar del mundo, pero “… se puede superar con la ayuda de Dios.” Una de estas personas niega la existencia de la pobreza y apunta: “Pobreza no hay, solamente que no somos buenos administradores de todo lo que Dios nos da”. Finalmente, una persona piensa que la existencia de la pobreza trae bienestar espiritual: “La pobreza material genera riqueza espiritual.”

Perspectivas sobre la causa de la pobreza: la pobreza como un fenómeno multicausal

El estudio cuestionó a las personas participantes sobre las causas de la pobreza en el país. Una de cada tres personas considera la pobreza como un fenómeno multicausal en donde las acciones gubernamentales tienen un importante impacto. Las personas señalan que existe una mala administración de parte del gobierno, lo cual relacionan directamente con la corrupción. Esto, señalan, impacta en la falta de educación, empleos y oportunidades de desarrollo para la población. Al respecto, una persona señala que las causas de la pobreza son la falta de educación, empleo y oportunidades de desarrollo. Estas condiciones, añade, debe garantizarlas el Estado, sin embargo “sabemos a dónde va a parar el dinero por la corrupción…”.

Dentro de esta consideración de la pobreza como un fenómeno multicausal se encontraron algunas opiniones particulares. Dos personas apuntan la desigualdad y la explotación social como causas de la pobreza. Una de ellas señala que vivimos en un sistema “…donde el rico sigue siendo rico y el pobre, lucha por su sustento diario.” Otra persona añade que hay pobreza a causa de la sobrepoblación. Solo una persona argumentó una causa religiosa, señalando que no hay un gobierno temeroso de Dios y añadió el factor de las familias numerosas como causa de la pobreza.

El segundo segmento más importante, constituido por el 25 por ciento de participantes, consideran específicamente la corrupción, el desempleo y el gobierno mismo como causas de la pobreza. Una tercera parte de este segmento considera directamente la corrupción como causa de la pobreza y argumenta que de la corrupción surgen otras problemáticas como el desempleo y la delincuencia. Otra tercera parte, considera específicamente el desempleo y la falta de oportunidades como causa de la pobreza. Y Finalmente, la última parte considera al mismo gobierno como causa de la pobreza y argumentan que hay una mala administración económica por parte del gobierno, argumentan que el gobierno ha adquirido varios préstamos y que tiene políticas no responsables.

Un segmento importante de respuestas lo constituye el 17 por ciento de participantes, quienes consideran la pobreza específicamente como una actitud mental. Señalan como causas de la pobreza que las personas tienen una mentalidad limitada, la falta de emprendimiento, que las personas no quieren trabajar, y la falta de interés por parte de los interesados en superarse.

7 por ciento de los participantes consideran que la pobreza tiene causas morales, las cuales relacionan directamente con adicciones y vicios. Uno de los vicios específicos mencionados es el alcohol.

Finalmente, hay un segmento de respuestas, dentro de las cuales se menciona la sobrepoblación como causa de la pobreza. Una persona señala que una de las causas de la pobreza es “… que las personas pobres tengan derecho de tener hijos sin darles una vida digna”. Otra persona añade que la causa de la pobreza es porque no se aplican los principios bíblicos. Esta es la única respuesta que relaciona el fenómeno de la pobreza con lo religioso.

La Reducción de la Pobreza como Parte de la Misión de la Iglesia

Una de las preguntas vitales en la investigación fue la siguiente: ¿Considera usted que los programas sociales para reducir la pobreza son parte de la misión de la iglesia? Ésta se planteó como pregunta abierta. En general, las personas respondieron con un Si o No; sin embargo, en algunos casos, las personas aportaron una argumentación.

70 por ciento de las personas, 7 de cada 10, señalaron que definitivamente “Si” los programas sociales para reducir la pobreza son parte de la misión de la Iglesia. Una de las personas presenta un argumento bíblico y señala que la iglesia primitiva nunca descuidó lo social por lo espiritual. En esta misma línea, otra persona señala que, desde sus inicios, la iglesia ha visto por apoyar al prójimo en todo lo que le falte. Una persona presenta una crítica y aporta: “Si, es parte de la misión de la iglesia, pero no la realizan.”

Un importante segmento de los participantes, 18 por ciento, ofrecieron diferentes argumentos que podrían entenderse como un “Si” pero con ciertas aclaraciones. Algunas de las observaciones fueron las siguientes: “En parte si porque podemos aportar nuestro grano de arena”, “Si, pero no sería del todo su obligación”, “En algunos casos sí. En otros casos no, porque las personas se acomodan a que les den siempre”, “Pienso que si… la iglesia debe generar fuentes de trabajo”, “Solo una parte, lo demás es el gobierno”, “Nuestra misión es orientarlos a que sean emprendedores para no depender de programas sociales”.

Solo un 12 por ciento de las personas participantes dijeron explícitamente que los programas de ayuda social “No” son parte de la misión de la Iglesia. En concreto, podría señalarse que cerca de 9 de cada 10 personas participantes están de acuerdo en que los programas sociales “Si” son parte de la misión de la Iglesia.

Programas Sociales Congregacionales Para Reducir la Pobreza en la Comunidad

Se exploró la existencia de programas socio-pastorales y qué tipo de programas se desarrollan en las congregaciones para apoyar en la reducción de la pobreza. La exploración reveló que 83 por ciento, 8 de cada diez personas entrevistadas, afirman que sus comunidades tienen diversos programas de ayuda social que buscan reducir la pobreza en la comunidad. Dentro de este grupo, algunas personas especifican que su comunidad apoya con alimentos a las personas necesitadas, dentro de los cuales se señala a personas adultas mayores, viudas y enfermos. Otro grupo de personas entrevistadas punta que su congregación desarrolla un programa institucional para ayudar a las personas en necesidad y también especifican a las viudas, huérfanos y personas enfermas. Algunas personas también describieron la ayuda en forma de apoyo médico, apoyo con ropa, educación, ofrendas, pago de alquiler, oración y visitas. Una persona, por ejemplo, señala que se llevan víveres y también la palabra de Dios.

Dentro de los programas desarrollados por las congregaciones se especificó un programa de capacitación para administrar los recursos económicos y que promueve el emprendimiento. Finalmente, el 17 por ciento de las personas entrevistadas señalan que no existen ningún programa de ayuda social en su congregación o que desconocen si existe.

Conclusiones

Los Programas de Ayuda Social son Parte de la Misión de la Iglesia

La presente investigación partió de afirmar que, “La mayoría de los miembros de las iglesias pentecostales de misión y nacionales en los municipios de Panajachel, Mixco y Guatemala, consideran que la misión de la iglesia es únicamente la evangelización sin ninguna participación en la realidad social del país”.

De acuerdo con los resultados obtenidos en la anterior investigación, la hipótesis formulada en el plan se declara falsa puesto que la mayoría de los feligreses de las congregaciones exploradas, el 70 por ciento, afirma que los programas sociales para reducir la pobreza “Si” son parte de su misión. Mientras que, el 83 por ciento dio razón de los diferentes programas de ayuda social que se desarrollan en su congregación.

También debe anotarse que los temas sociales de la comunidad son parte de la agenda de estudio y reflexión en las congregaciones. Al respecto, dos de cada tres personas participantes afirmaron que en su iglesia “Si” se aborda y reflexiona sobre los temas sociales de la comunidad.

Conciencia Social Cristiana Sobre el Nivel de Pobreza en la Comunidad

Existe una posición crítica por parte de la feligresía de las congregaciones participantes en torno a la situación de pobreza en su comunidad, lo cual se evidencia por la capacidad que tienen en reconocer los niveles de pobreza en sus comunidades. Como se apuntó anteriormente, el 51.7 por ciento de los participantes considera que “hay mucha pobreza” en su comunidad. La alta ponderación del nivel “hay mucha pobreza” bien podría significar un acercamiento a los índices presentados por el Banco Mundial y el IPM-Gt., sobre los índices de pobreza en el país.

Por otro lado, es interesante anotar el dato acerca de que la mitad de estos participantes, el 25 por ciento, son residentes de Panajachel, y que fueron las mujeres las que más se inclinaron hacia esta ponderación.

La posición crítica de las personas entrevistadas también se revela en los resultados de su ponderación sobre los servicios básicos en su comunidad. El servicio de empleo digno es el que alcanza una mayor puntuación en el rango de “poco satisfactorio” y como “no existente” en la comunidad. Al respecto, 65 por ciento de participantes lo consideran como poco satisfactorio. Es importante recordar que el IMP-Gt., considera el “Empleo Informal” como uno de los indicadores críticos presentes en los hogares más pobres del país.

Percepciones sobre la pobreza: Ausencia de una Teología Sobre la Pobreza

Dentro de las percepciones recogidas acerca el fenómeno de la pobreza, un importante segmento de participantes, 1 de cada 3, respondió haciendo un juicio moral sobre esta realidad.

Estas personas se limitaron a señalar la pobreza como algo muy malo. Un segmento similar relacionó la pobreza con la incapacidad e insuficiencia del Gobierno, lo cual fue directamente relacionado con el fenómeno de la corrupción.

Un segmento reducido, 13 por ciento, de participantes considera la pobreza en términos de fenómeno social y la relacionan directamente con el desempleo, falta de educación y desigualdad social. Un segmento similar habla de la pobreza como un estado mental y señalan la existencia de una mentalidad de pobreza, la cual lleva a las personas a acomodarse y vivir de la ayuda de otros. Sólo 4 personas, el 7% tiene una visión religiosa sobre este fenómeno. Estas personas afirman que “con la ayuda de Dios se puede salir adelante”. Una de las personas entrevistadas habla de la pobreza como una forma de alcanzar riqueza espiritual. “La pobreza material genera riqueza espiritual.”

Si bien es cierto, en la entrevista no se explicitó que las personas expresaran su concepción cristiana de la pobreza, dado el perfil de las personas entrevistadas era de esperar una mayor elaboración del fenómeno de la pobreza desde una perspectiva religiosa. Esto podría indicar una poca elaboración teológica sobre el tema de la pobreza en las estas congregaciones.

La pobreza como un fenómeno de origen multicausal

1 de cada 3 participantes ha afirmado el origen multicausal del fenómeno de la pobreza en el país. Afirman la importante responsabilidad del Gobierno en esta situación. Se ha señalado la mala administración gubernamental y su relación directa con el fenómeno de la corrupción. Dentro de este origen multicausal, solo dos personas apuntaron la desigualdad social. A esta afirmación se agrega la opinión de un segmento que consideró específicamente la corrupción, el desempleo y el gobierno mismo como causa de la pobreza.

Dentro de las opiniones sobre la causa de la pobreza, persiste un porcentaje de participantes que consideran que la pobreza es una actitud mental y la acomodación de algunos en la población. Un grupo reducido consideró que la pobreza tiene causas morales, específicamente los vicios, particularmente el alcohol. Algunas personas también considerar la sobrepoblación como causa de la pobreza. Una de ellas afirma que la causa de la pobreza es “… que las personas pobres tengan derecho de tener hijos sin darles una vida digna”. Solamente una persona tuvo una visión religiosa al afirmar que hay pobreza porque no se aplican los principios bíblicos.

En estas percepciones se observa el pensamiento crítico de las personas al respecto de su realidad social; sin embargo, al igual que la posición anterior, se observa la ausencia de una elaboración teológica en las respuestas.

Referencias Bibliográficas

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