José Vicente Chopén Juárez
jchopenj@miumg.edu.gt
Doctorando en Sociología de la Religión
RESUMEN
Este artículo tiene la intención de presentar los resultados de una pequeña investigación-sondeo sobre la participación política partidista de los evangélicos y está investigación se llevó a cabo en iglesias pentecostales de misión de la ciudad capital, Mixco y Panajachel, previo a presentar esos resultados, el articulo hace una pequeña reseña histórica de la iglesia evangélica y su relación con la política.
PALABRAS CLAVE: Política, iglesia, misión, percepción, sociedad y pentecostales.
INTRODUCCIÓN
Se presenta este artículo, con el propósito de identificar y analizar la importancia de la percepción de las iglesias pentecostales de misión en Guatemala, especialmente hacia la política, mediante el método comparativo hacia las de tipo neopentecostal resaltando sus características más importantes, a partir de su caracterización, definiciones, generalidades, antecedentes respondiendo a la interrogante ¿Como las iglesias cristianas pentecostales nacionales y de misión perciben la política partidista? Una Breve Reseña de los Movimientos Religiosos en Guatemala y sus relaciones políticas, interpretaciones sociológicas sobre su Caracterización, Crecimiento y Expansión como referencia breve, así como su postura ante la participación política partidista en Guatemala, hallazgos acerca de esta organización religiosa mediante la investigación de campo respectiva, así como reflexiones de utilidad para identificar los cambios sociales y simbólicos que ocurren en la sociedad guatemalteca.
ANTECEDENTES HISTÓRICOS
Desde que en 1873 Justo Rufino Barrios decretara la libertad de culto, haciendo estallar de este modo el monopolio espiritual que detentaba el catolicismo como religión del Estado en Guatemala el movimiento protestante ha evolucionado paralelamente a los avatares políticos que siguieron a ese momento. La fase inicial protagonizada por misioneros· norteamericanos ha ido dando paso a un proceso de lenta nacionalización de las iglesias (Cantón, 1995, p. 145).
Según Cantón (1995): Las medidas anticlericales que caracterizaron la Reforma Liberal instaurada por Barrios, se vieron reforzadas durante el gobierno de su sucesor Manuel Estrada Cabrera (1898 1920). A partir de 1920 se sucedieron gobiernos nacionalistas que restaron apoyo a las misiones. El período democrático de los presidentes Arévalo y Arbenz (1945-1954) supuso una vuelta a los ideales liberales de Barrios, pero tras el golpe de Estado propiciado por la CIA en 1954, los protestantes cayeron momentáneamente en desgracia (p. 145).
Su recuperación se debió a la rápida pentecostalización de las iglesias, a su atomización y a la expansión en áreas indígenas. Había dado comienzo el proceso de nacionalización. La dictadura del general evangélico Efraín Ríos Montt (1982-1983) imprimiría un sello político definitivo en el protestantismo guatemalteco (Cantón, 1995, p. 145).
De acuerdo con Cantón (1995): a partir de la segunda mitad del siglo XIX se inicia la llegada sistemática de misioneros protestantes a los estados independientes de América Latina. Este fenómeno, que durante la etapa colonial apenas había sido más que periférico (salvo en zonas de influencia inglesa, holandesa, danesa y francesa), se desarrolla paralelamente a la llegada al poder de partidos liberales en los distintos estados latinoamericanos (p. 145).
“La mayor parte de las iglesias protestantes centroamericanas en general, y guatemaltecas en particular, tienen sus raíces en el protestantismo de Estados Unidos” (Cantón, 1995, p. 145).
PROTESTANTISMO EN GUATEMALA
Diez años pasaron después que el acuerdo de Libertad de Culto se convirtiera en ley antes que alguna denominación de los Estados Unidos enviara al menos un misionero a Guatemala y esto ocurrió después que Barrios viajó a Nueva York para requerirlo personalmente.
En 1882, Barrios solicitó a los directivos presbiterianos encargados de las misiones extranjeras que redireccionaran a John Hill, un pastor originalmente enviado a trabajar a la China, para que lo acompañara en su retorno a Guatemala (Garrard‐Burnett, 2009, p. 1).
Según Garrard‐Burnett (2009): A inicios de 1883, estableció una pequeña congregación y una escuela en la ciudad, en un edificio que el mismo Barrios le prestó cerca del Parque Central, pero, resultó menos exitoso. Hill no aprendió español básico y pasó la mayor parte de su tiempo involucrado en las intrigas políticas. En enero de 1887, la directiva de las misiones extranjeras presbiterianas llamó a Hill de vuelta a los Estados Unidos (p. 1).
El mismo año, los presbiterianos enviaron un segundo misionero a Guatemala, era Edward Haymaker a diferencia de Hill, hablaba un español fluido y estaba lleno de entusiasmo, familiarizado con las nuevas teorías sociológicas del día. Influenciada por el movimiento del Evangelio Social, la misión presbiteriana bajo la dirección de Haymaker abrió la brecha de aproximación al trabajo pastoral en Guatemala que se basó en establecer instituciones protestantes diseñadas para mejorar la sociedad, como para salvar almas (Garrard‐Burnett, 2009, p. 1).
Garrard‐Burnett (2009) indica que: En pocos años, cuatro nuevas misiones se unieron al campo misionero en Guatemala. La primera y mayor fue la Misión Centro Americana (CAM), un misión de fe interdenominacional fundada por un empresario de Dallas para el trabajo misionero en América Latina (p. 1).
Su fundador, C.I. Scofield, consideraba los cambios en el nuevo orden mundial bajo una luz apocalíptica, como pre‐milenarista, creía que el cambio de época significaba el inicio de la Gran Tribulación que precedería la alborada del Reino Milenario de Cristo de la profecía bíblica. Scofield fundó la CAM en 1888, aunque no se establecieron misioneros permanentes en Guatemala hasta la llegada del nuevo siglo (Garrard‐Burnett, 2009, p. 1).
Según Garrard‐Burnett (2009): tres denominaciones más llegaron a Guatemala durante los años de Estrada Cabrera de forma más convencional. En 1901, una misión “de santidad” que luego estuvo afiliada con la Iglesia del Nazareno envío a sus primeros misioneros al bosque lluvioso de las Verapaces, y en el año siguiente dos misioneros Cuákeros establecieron una pequeña misión en Chiquimula, en la frontera con Honduras (p. 2).
En 1914, un pequeño desprendimiento de la United Methodist Church conocida como la Primitive Methodist Church envío a su primer misionero a Guatemala para establecer una pequeña congregación en Quiché (Garrard‐Burnett, 2009, p. 2).
Según Garrard‐Burnett (2009): En 1925, el CAM estableció la “escuela Robinson” para pastores indígenas en Panajachel, mientras los presbiterianos establecieron el moderno Hospital Americano en la ciudad de Guatemala en 1910 (p. 2).
Los Cuákeros establecieron una escuela primaria en Chiquimula en 1908 y posteriormente un instituto de capacitación bíblica, que también funcionaba con un centro mixto de educación vocacional. Intentaron organizar programas de alfabetización y traducción con los Chortí (Garrard‐Burnett, 2009, p. 2).
Según Garrard‐Burnett (2009): Los Nazarenos, un grupo pequeño y con pocos recursos, abrieron una pequeña escuela para niñas en Cobán, que después también aceptó niños. Como las otras denominaciones, Nazarenos y Cuákeros ofrecieron educación en español y en los idiomas indígenas (p. 3).
De acuerdo con Garrard‐Burnett (2009): En 1904, los misioneros de las cinco denominaciones protestantes decidieron repartirse el territorio del país en esferas de influencia separadas, un acuerdo conocido como Pacto Recíproco, para disminuir la competencia y lucha inapropiada entre los protestantes, otra razón seria la competencia religiosa de un nuevo grupo: los pentecostales considerados “Convulsionistas y del don de lenguas”, los misioneros protestantes tradicionales temían que “confundieran a los recién nacidos en Cristo” y que se robaran a sus recién convertidos. (p. 3).
En 1916, dos misioneros llamados Charles Furman y Thomas Pulliam intentaron establecer la primera misión pentecostal en Chiquimula, convocando a muchos miembros que ya pertenecían a las misiones de los Cuákeros y Nazarenos (Garrard‐Burnett, 2009, p. 3).
Empujados fuera del país por las restricciones del Pacto Recíproco, retornaron posteriormente con el auspicio de la denominación Metodista Primitiva, a la cual le prometieron que no bautizarían con el Espíritu, tampoco realizarían práctica pentecostal alguna. Furman se volvió bastante activo en la evangelización, estableciendo más de doce pequeñas congregaciones entre la población indígena de El Quiché y Totonicapán (Garrard‐Burnett, 2009, p. 2-3).
Según Garrard‐Burnett (2009): En 1932, Furman empezó a introducir prácticas pentecostales, como hablar en lenguas y otras prácticas neumáticas al culto Metodista Primitivo; por ello la misión Metodista Primitiva le pidió la renuncia a Furman, que presentó en 1934. Después, Furman se alió con una denominación Pentecostal norteamericana, pequeña y levemente afiliada, llamada Iglesia de Dios, originaria de Cleveland, Tennessee. (p. 3).
Aunque las denominaciones históricas habían realizado grandes avances para establecer sus instituciones (el Hospital Americano en la ciudad de Guatemala, la Escuela Robinson en Panajachel, la primera traducción moderna de un libro a un idioma Maya, así como otras escuelas y clínicas), todas ellas logros protestantes ejemplares, lo que no habían logrado las misiones de una forma muy exitosa era la fundamental tarea de obtener conversos. De acuerdo a las cifras del censo de inicios de la década de 1960, menos del 5% de los guatemaltecos eran protestantes y aún esta modesta cifra incluía a empresarios expatriados y a los finqueros cafetaleros alemanes (Garrard‐Burnett, 2009, p. 4).
LAM no contaba con afiliación, ni eran hostiles hacia, las iglesias históricas pero era abiertamente política, desde que formuló que su propósito eran introducir a Guatemala una “alternativa espiritual al comunismo”. Fue en la turbulencia de los años sesenta que las primeras Iglesias evangélicas guatemaltecas empezaron a formarse, con liderazgo y visión local (Garrard‐Burnett, 2009, p. 5).
Garrard‐Burnett Aunque pocas (2009) de señala las que: nuevas denominaciones estaban enraizadas en las denominaciones históricas, la mayoría no. Las denominaciones históricas se beneficiaron en general del aumento y avance del protestantismo en Guatemala en los años sesenta y a inicios de los setenta y mucho del liderazgo de las organizaciones protestantes interdenominacionales, como la Alianza Evangélica, provenía de las iglesias históricas. El crecimiento en el sector protestante en este período provino de las nuevas denominaciones guatemaltecas e iglesias pentecostales emergentes (p. 5).
Durante el conflicto armado y particularmente durante “la violencia” de finales de los setenta y principios de los ochenta, las iglesias históricas siguieron una trayectoria un tanto distinta a la de las Pentecostales y las iglesias Protestantes independientes. La iglesia presbiteriana, se dividió políticamente durante este período, un sector de la iglesia que asumió una postura ecuménica y política que les dio una causa común con las facciones progresistas dentro de la iglesia Católica. En contraste, el liderazgo del CAM se esforzó por mantener una postura apolítica, mientras intentó seguir con los servicios religiosos regulares en las áreas de conflicto y brindar estabilidad espiritual para aquellas personas alteradas por la violencia (Garrard‐Burnett, 2009, p. 5).
HISTÓRIA DE LAS RELACIONES DE LA IGLESIA EVANGÉLICA CON LA POLÍTICA EN GUATEMALA
Cabe destacar que en la década de 1980 e inicio de la década de 1990, la participación política de los evangélicos se hizo más evidente, principalmente por tres de las Iglesias clave para definir directa o indirectamente la configuración del movimiento neopentecostal actual en Guatemala: la Misión El Calvario, Misión Cristiana Elim, y El Verbo.
La iglesia El Verbo es el referente irrefutable de Iglesia neopentecostal en el país, durante la década de 1970 y principios del decenio de 1980 y desde su inicio atrajo a miembros de la clase alta urbana, siendo su feligrés más famoso el general Efraín Ríos Montt (Garrard Burnett, 2009, como se citó en Dary, 2015, p. 17).
Aunque se discuta su influencia, se reconoce que llamó la atención pública nacional e internacional sobre su Iglesia y, desde entonces, suele mencionarse para ejemplificar los intereses evangélicos en el ejercicio de la política en América Latina (Sánchiz, 1998 y Stoll, 2002, como se citó en Dary, 2015, p. 17). Ríos Montt fue el primer evangélico en llegar a la jefatura de Estado, independientemente de los medios por los cuales lo logró (Dary, 2021, p. 17).
En 1990, se lanzaron tres evangélicos como candidatos para la presidencia, ganando uno de ellos: Jorge Serrano Elías, del Movimiento de Acción Solidaria (MAS), quien al poco tiempo se vio obligado a dejar la presidencia por autogolpe.
Asimismo, en 1994, el Frente Republicano Guatemalteco (FRG), fundado por Ríos Montt, ganó la mayoría de diputaciones para el Congreso de la República. Más adelante, (Ortiz, 2004, como se citó en Dary, 2015, p. 17), realizó un recorrido interesante por los nombres y filiaciones políticas de varias personas que compitieron en el proceso electoral por alcaldías. La idea fue comprobar que “los evangélicos […] participan en diferentes frentes del mundo político. Si en el pasado consideraron la política como sucia, corrupta o pecaminosa, hoy muchos están inmersos en ella con la idea de lanzar una reforma del país desde el gobierno” (Ortiz, 2004: 5; Bermúdez y Dary 2013, como se citó en Dary, 2015, p. 17).
En los últimos años, las Iglesias son más precavidas a la hora de involucrarse en la política. Esto se debe, en parte, a la mala experiencia con el presidente Serrano y por las acusaciones de genocidio que enfrenta Ríos Montt, entre otros factores. Precisamente, por la falta de preparación y experiencia política, además de los eventos señalados, Ortiz evalúa la participación de los evangélicos diciendo que “sin obviar los aportes que han hecho algunos, hay que señalar que todavía la participación de los evangélicos en el mundo de la política ha sido más negativa que positiva” (Dary, 2021, p. 17).
Hoy las Iglesias (principalmente las neopentecostales), no promueven abiertamente estar “adentro” del Gobierno, sí sobresalen por sus mensajes y actividades relacionadas con lo que ellos denominan “sanar la nación” o “salvar a Guatemala” (Bermúdez y Dary 2013, como se citó en Dary, 2015, p. 17).
Desde la presidencia de Oscar Berger (2004-2007), sucede que para las tomas de posesión presidenciales, el nuevo mandatario electo no solo va a la misa católica y se hace fotografiar junto al arzobispo, sino que también hace lo mismo junto al pastor Jorge H. López, de la iglesia Fraternidad Cristiana Guatemalteca. Esto tiene un impacto simbólico interesante para los guatemaltecos: primero permite ver que en Guatemala, la separación entre gobierno y religión es teórica y que ésta sigue siendo muy importante; y segundo, obliga a ver que la Iglesia católica tiene que compartir espacios de influencia social y política con la evangélica. Es interesante observar que los políticos electos a la presidencia de la República y a otros puestos de relevancia no pueden ignorar el peso que los protestantes (en este caso, en su versión neopentecostal) tienen en la vida social, económica, política y espiritual del país (Dary, 2015, p. 17).
Según Dary (2015): Es vital analizar los discursos que se emiten en las iglesias en el momento de recibir las “bendiciones” para su periodo presidencial. Por ejemplo el binomio ganador, el medio electrónico “Noticias CGB” refirió como el emotivo acto evangélico que se realizó en el auditorio de la iglesia Fraternidad Cristiana de Guatemala. Allí se realizó el Te Deum cristiano, al que asistieron miles de personas para orar por los recién nombrados gobernantes, Otto Pérez Molina y Roxana Baldetti (p. 18).
PAPEL DE LA IGLESIA EVANGÉLICA RESPECTO A LA POLÍTICA
De acuerdo con Schafer (2021): las iglesias “pentecostales clásicas” como las Asambleas de Dios en parte desarrollan un estilo religioso neopentecostal o evangélico, y cooperan políticamente con organizaciones de diferente índole, o bien se mantienen completamente fuera de la política. Está investigación se centra en examinar aquellos factores religioso-políticos que son relevantes para el potencial de poder de los actores protestantes: la tasa protestante en las poblaciones nacionales, la laicidad del Estado, el estatus de la libertad religiosa, la competencia católica, la forma de presencia política del protestantismo, el acceso a los medios de comunicación y el trabajo social de agentes religiosos. (p. 205-206).
Empero, iglesias pentecostales, proyectan una postura apolítica desde sus cimientos, por ejemplo manifiesta el Artículo 1 del Reglamento de las Asambleas de Dios en Guatemala con respecto a: Denominación y Naturaleza de las Asambleas de Dios en Guatemala, como entidad de carácter religioso, civil, privada, no lucrativa, de ayuda social, cultural, educativa y apolítica. Lo cual resulta muy interesante, derivado de su naturaleza conservadora.
IGLESIA Y ASCENSO SOCIAL EN GUATEMALA
Guatemala como país centroamericano ofrece una imagen diferente de la presencia protestante en la política. La tasa de 41% (2014) de protestantes entre la población total está todavía en ascenso leve.
El movimiento evangélico tiene un peso relativamente elevado en relación con los movimientos pentecostal y neo pentecostal. En términos de estrategias políticas, esto lleva a los actores neopentecostales y neoliberales de la formación Gerencia (categoría que utiliza Schafer) a colaborar más estrechamente con los actores religiosamente conservadores y políticamente autoritarios de la formación Ley (categoría que utiliza Schafer). Pero, sobre todo, la práctica religioso-política sigue marcada por las décadas de gobierno militar (oficialmente de 1954 a 1986, en realidad hasta finales de los años noventa), especialmente por la guerra de la contrainsurgencia de los años ochenta. Bajo la dictadura de Efraín Ríos Montt (1982-83), las organizaciones neopentecostales lograron penetrar en la oligarquía del país.
En línea con la confrontación militar, el habitus religioso de la emergente formación Gerencia en los ochenta fue moldeado por la lógica de la guerra espiritual (Schafer, 2021, p. 210).
Esta doctrina fue utilizada por varios representantes de la clase política incluido el ex-canciller Harold Caballeros– en los años noventa en campañas políticas para satanizar a opositores y a la población indígena (Schafer, 2021, p. 210).
A partir de la década de 1990, con la reestructuración neoliberal de la economía y la sociedad, la doctrina de la prosperidad reemplazó la guerra espiritual como disposición religiosa central de esta formación. Los actores de la formación Ley divina no comparten esta doctrina, pero sí el interés en dominar la política oficial. Este interés se articula en torno a un conjunto de temas que beneficia a ambas formaciones: los asuntos socio-morales de la familia, la orientación sexual y el embarazo (Schafer, 2021, p. 210).
La formación Gerencia no tiene mucho en común con la formación Ley con respecto al estilo de vida de sus seguidores, a las enseñanzas religiosas. Pero los temas socio-morales les permiten movilizarse juntos contra su oponente político y social común: los ciudadanos urbanos liberales y los movimientos y partidos populares de izquierda, así como –en el campo religioso– los expertos de la formación Valores (tercera categoría Schafer) (Schafer, 2021, p. 210).
Los recursos de movilización socio-moral se presentan como la intersección entre dos posiciones políticas complementarias: una económicamente neoliberal y otra conservador-autoritaria. La primera se asocia en la práctica religioso-política con actividades representativas, como un Tedeum para presidentes o como foros electorales; la segunda se asocia con el servicio social religioso, que compensa la desatención del Estado neoliberal a problemas sociales, que permite así a los actores religiosos a cierta influencia. En contraste los protestantes históricos junto con diferentes congregaciones pentecostales. Su anclaje rural-indígena los posiciona en el extremo inferior de la sociedad y los ha hecho víctimas de la represión militar en la guerra contra la insurgencia (Schafer, 2021, p. 210-211).
Por ende se encuentran en una proximidad objetiva a las comunidades eclesiales de base (CEB) católicas y dejan atrás el premilenarismo. Buscan transmitir su interpretación de la práctica de Jesús éticamente por su discurso y su servicio a la justicia y la paz. En consecuencia, el trabajo social está orientado hacia los intereses comunitarios y contra el sistema neoliberal. Los actores de esta formación se han comprometido en el proceso de paz nacional y en favor de las normas internacionales de derechos humanos. Ambos bandos están involucrados en la política oficial, aunque Valores mucho menos. Gerencia y Ley cuentan con el “voto evangélico” y promueven “candidatos cristianos” por medio de argumentos religiosos; Valores promueve políticas de justicia social empleando argumentos ético-políticos y cooperando con organizaciones de la sociedad civil. (Schafer, 2021: p. 211-212).
CARACTERIZACIÓN
(Gálvez, 2009, p. 185, como se citó en Dary, 2015, p. 16) señala factores de convergencia y de diferenciación entre las Iglesias pentecostales y las neopentecostales. Entre las convergencias o lo que comparten menciona “un énfasis en la experiencia religiosa individual; un gran interés en el Espíritu Santo combinado con una devoción centrada en Jesús; un entusiasmo por testificar de lo que ha sucedido en sus vidas”. “Los Pentecostales hacen énfasis en el bautismo del Espíritu Santo, la santidad, el arrepentimiento, el quebrantamiento y las sanidades, los neopentecostales en las manifestaciones carismáticas la sanidad y el discipulado. Las iglesias pentecostales son consideradas autóctonas en su mayoría, las neopentecostales, en algunos casos, con injerencia extranjera. Las iglesias pentecostales se han proyectado a grupos de clase baja y media, los neopentecostales han logrado penetrar en los estratos sociales altos. En el plano doctrinal, los pentecostales enfatizan a la persona del Espíritu Santo, los neopentecostales en el Señorío de Cristo”.
La iglesia neopentecostal se diferencia de las misiones pentecostales tradicionales, extranjeras y nacionales, en ciertas características. Para algunos autores, ciertos elementos clave son el interés y/o la participación política y cívica de algunas iglesias neopentecostales, el tamaño de la congregación y la clase social de la feligresía, entre las más sobresalientes. En cuanto a la participación política, no todas las Iglesias neopentecostales aprueban abiertamente su involucramiento en eventos de esa índole. Aunque existen estudios específicos sobre este tema (Ortiz, 2004; García R., 1999; Sánchiz O., 1998; Stoll, 2002; Steigenga 2005, como se citó en Dary, 2015: p.16-17).
POLÍTICA EN LAS IGLESIAS EVANGÉLICAS
Schafer (2021) afirma que: la taza alta de población protestante hace que el “voto evangélico” sea interesante para muchos actores religioso-políticos. La movilización de votos requiere poder mediático y/o un fuerte anclaje en la población. La formación Gerencia tiene los medios; la formación Ley tiene el anclaje. La formación Valores está limitada a crear grupos locales de acción –por ejemplo, contra proyectos extractivos– o a la participación en manifestaciones populares. La fuerte posición política de los actores de Gerencia se debe principalmente a dos procesos complementarios (p. 212).
Según Schafer (2021): por un lado, desde los ochenta la jerarquía católica ha perdido su anclaje en la oligarquía a causa de su compromiso por los derechos humanos; por otro lado, desde la dictadura de Ríos Montt, la formación Gerencia ha llenado este vacío ofreciendo las doctrinas de la prosperidad y del dominio a la oligarquía y la clase media ascendente Cabe señalar, que altos cargos estatales han sido ocupados por expertos religiosos, aunque la Constitución de 1985 lo prohíbe (Art. 186, 197 y 207). Además, se permiten eventos religioso-políticos como un Tedeum presidencial evangélico o foros electorales religiosos, así como la fundación de partidos religiosos (p.ej. el MAS de Serrano Elías (p. 212).
Además de Harold Caballeros quien fungió como ministro de relaciones exteriores; y Jimmy Morales como presidente. Una renuncia nominal a la función religiosa poco antes de asumir el cargo es suficiente. Esto no quita que los señores mencionados siguieron con sus títulos religiosos. La libertad de religión establece una protección muy limitada del Estado contra la influencia religiosa y ninguna laicidad. El trabajo social caritativo de la formación Ley permite movilización de la clientela para las elecciones, llevando al Estado neoliberal a una dependencia progresiva del trabajo de caridad religioso por la sustitución de sus servicios. En cambio la formación Valores emplea el trabajo social para consolidar comunidades de oposición, más que para la movilización electoral (Schafer, 2021, p. 212-213).
Algunas iglesias neopentecostales, muestran cierta influencia en las actividades políticas del país y generan novedosas estrategias para ganar adeptos y para trasmitir sus mensajes (Cantón, 2011; Ortiz, 2004; García R., 1999; Sánchiz O., 1998, como se citó en Dary, 2015, p. 8); lo fundamental es el análisis de la diversificación de la oferta religiosa en Guatemala, no como una estrategia necesariamente impuesta desde otros países, sino como un mecanismo de la era globalizada en donde las clases medias participan como sujetos activos y encuentran significados a sus vidas que redefinen sus interacciones sociales, particularmente en su nueva comunidad religiosa y en su familia, pero con los límites que les impone el modelo neoliberal (Schäfer, 1999; Chiappari, 2014, como se citó en Dary, 2015, p. 8).
El neopentecostalismo pretende civilizar al pentecostalismo introduciéndolo en un marco de lucha donde el comunismo y las luchas populares son sinónimo de Satanás (Duarte, 1995: p. 152-164).
SECCIÓN CUANTITATIVA: RESULTADOS DE LA INVESTIGACIÓN DE CAMPO. ENCUESTAS.
La encuesta en cuestión inicia solicitando información a nivel general de los participantes, ya que se compartió el enlace de forma virtual con diversas personas tanto del área urbana (Mixco y capital) como rural de la provincia (Panajachel, Sololá), de las cuales 60 respondieron, el 50 % de los que respondieron pertenecen a comunidades urbanas (Mixco y ciudad de Guatemala), el otro 50 % corresponde al área rural (Panajachel) del departamento de Sololá.
Los encuestados pertenecen a diversas iglesias pentecostales de misión y nacionales. Cabe resaltar que hubo cierta resistencia de algunas personas a responder con la encuesta, derivado del hermetismo y desconfianza, debido a la naturaleza de la encuesta al indagar acerca de la situación Eclesiástica, especialmente al abordar el tema en cuestión acerca de la participación política partidista en los lugares donde se realizó el estudio, incluso algunos preguntaron con qué propósito se indagaba acerca de estos temas y porque a ellos específicamente, al ser para ellos de carácter delicado y muy privado, como expusieron algunos.
Fuente: elaboración propia
La mayoría de los que respondieron (30 %) oscila entre los 20 a 30 años de edad respectivamente; 26.1 % ente los 31 a 40 y 41 a 50 años de edad, una mínima parte (6.7 %) más de 60 años.
También llama la atención que la mayoría (35 %) posee un nivel de educación de estudios superiores completo, 33.3 % estudios superiores incompleto y un 21.7 % estudios de secundaria completa, una mínima parte secundaria incompleta, primaria completa y primaria incompleta.
Fuente: elaboración propia
Más de la mitad (58.3 %) de los encuestados fueron mujeres y 41.7 % hombres:
Fuente: elaboración propia
La mayoría de encuestados son líderes en su iglesia (41 %), 11.7 % son Pastores, 41.7 % miembros y 1.7 % ministros.
Fuente: elaboración propia
SECCIÓN CUALITATIVA: RESULTADOS DE LA INVESTIGACIÓN DE CAMPO. ENTREVISTAS.
A continuación se presentan categorías de respuestas respecto a la percepción de las iglesias pentecostales de misión y nacionales con relación a la participación política partidista, así como el correspondiente análisis.
La pregunta básica de la investigación fue:
¿Cuál es la percepción de los miembros de las iglesias pentecostales de misión y nacionales con respecto a la participación política partidista de los miembros de las iglesias evangélicas?
- Afiliación de feligreses a partidos políticos.
- Candidaturas a cargos políticos locales, departamentales y nacionales de feligreses.
- Participación de feligreses como funcionarios públicos locales, departamentales y nacionales.
A continuación se anotan las preguntas específicas que se les hicieron a los entrevistados con un resumen de respuestas:
¿Cree usted que es correcto que una persona cristiana se afilie a un partido político?
| 16 participantes afirman que es correcto. 2 personas aseguran que está condicionado por la necesidad (por obligación) y requisitos para optar a un puesto. 3 personas consideran que es un derecho como ciudadanos | 21 personas (35%) Si. |
| 8 personas opinan que no es correcto por diversas situaciones tales como corrupción, engaños, así como el desprestigio que se corre por ser cristiano. 3 personas respondieron que no es correcto, derivado que es decisión y actuación personal. 3 participantes sostienen que se debe separar lo político y religioso. | 14 participantes (23.33%) No. 14 participantes (23.33%) No. |
| 3 personas se muestran dudosas en cuanto a su respuesta, ya sea porque lo dejan al libre albedrio, por el reglamento interno de la iglesia o una cuestión de conciencia personal. | 5 % Indecisas. |
| 22 personas se abstuvieron de responder. | 36.67% Sin respuesta. |
Fuente: elaboración propia
¿Cree usted que las personas cristianas deben participar como candidatos en elecciones a cargos políticos locales, departamentales y nacionales?
De manera estable existe congruencia con los resultados de la interrogante anterior, ya que la mayoría (41.66%) de encuestados se abstuvieron de responder acerca de la participación como candidatos a cargos políticos locales, departamentales y nacionales; 35% responde de forma afirmativa (10 personas afirman que deben participar por diversas razones (de compromiso y laborales); 4 participantes opinan que se debe servir no solo en la iglesia sino también en la comunidad y país; 3 personas consideran que si es necesario para tener influencia cristiana a nivel local, departamental y nacional; 2 personas manifestaron que si por derecho democrático y 2 personas señalaron que si para tener seguidores.); 18.33% lo considera negativo (ya sea por consideran que no por razones doctrinales, o que allí se corrompen y contaminan, no se debe mezclar política y fe por ética, conciencia y salvación) y 5% por su parte se manifiestan indecisos, ya que para ellos depende de las intenciones, cargo eclesiástico y conciencia personal:
Fuente: elaboración propia
¿Cree usted que las personas cristianas deben trabajar como funcionarios públicos, locales, departamentales y nacionales?
Similar a las interrogantes anteriores, la mayoría (48.33%) de encuestados se abstuvieron de responder acerca de la participación como candidatos a cargos políticos locales, departamentales y nacionales; diferenciándose 41.66% que responde de forma afirmativa; 3.33% lo considera negativamente y 6.67% se muestran indecisos ante el cuestionamiento:
| 8 personas respondieron que sí. 7 participantes opinan que si deben ejercer como funcionarios públicos para tener influencia cristiana. 5 personas consideran que si depende cómo se desempeñen al ser funcionarios públicos con valores, ética, conciencia y transparencia. 3 participantes afirman que por laborales. razones. 2 participantes señalan que se debe servir no solo en la iglesia sino también en a su país. | 25 personas (41.66%) Si. |
| 2 personas manifiestan que no es correcto ejercer como funcionarios públicos. | 2 participantes (3.33%) No. |
| 4 personas que se muestran dudosas y dejan a decisión personal ejercer o no. | 6.67 Indecisas. |
| 29 personas se abstuvieron a responder. | (48.33%) Sin respuesta. |
Fuente: elaboración propia
SINTESIS
Como se ha podido evidenciar en los datos anteriores, la mayoría (36.67%) de encuestados se abstuvieron de responder acerca de la afiliación a partidos políticos, lo cual llama grandemente la atención, derivado de la naturaleza de la interrogante; 35 % responde de forma afirmativa con inclinación política, 23.33% lo considera negativamente ratificando una actitud conservadora y 5% indecisos.
De forma similar a los resultados anteriores, la mayoría (41.66%) de encuestados se abstuvieron de responder acerca de la participación como candidatos a cargos políticos locales, departamentales y nacionales; 35% responde de forma afirmativa reafirmando la tendencia neopentecostal de tomar el reino (reyes y sacerdotes según su lema); 18.33% lo considera negativo y 5% por su parte se manifiestan indecisos ante la interrogante.
Similar a las interrogantes anteriores, la mayoría (48.33%) de encuestados se abstuvo de responder acerca de la participación como candidatos a cargos políticos locales, departamentales y nacionales; diferenciándose 41.66% que responde de forma afirmativa denotando siempre esa tendencia de carácter neo pentecostal; 3.33% lo considera negativamente y 6.67% se muestran indecisos ante el cuestionamiento.
REFLEXIONES FINALES
Con base al contenido anterior podemos deducir lo siguiente:
- En la síntesis anterior de las categorías de respuestas respecto a afiliación a partidos políticos y la participación política partidista denota congruencia entre los resultados obtenidos.
- En cuanto a la postura de la mayoría de iglesias pentecostales de misión en Guatemala su participación en política se limita a contemplar de forma externa, derivado de sus doctrinas o reglamentos internos.
- La poca participación de la feligresía de las iglesias pentecostales de misión en asuntos políticos se da de manera extraoficial, es decir sin autorización por parte de las autoridades eclesiásticas.
- Cabe destacar que las iglesias neopentecostales son las que más se involucran en política con su lema de reyes y sacerdotes, algunas hasta oran por las autoridades que asumen cargos. En contraste con la mayoría de iglesias pentecostales de misión que evitan involucrarse en política, aduciendo ser apolíticos y conservadores, aunque practican artimañas en sus procesos internos y sistemas de gobierno vertical.
- Por un lado el pentecostalismo y neopentescostalismo ayuda a sus integrantes a encontrar una identidad, que en el ámbito secular no la conseguirían, ya sea por su nivel académico, económico, político o social, por otro lado hay un sistema de gobierno vertical (autoritario), donde las altas jerarquías gozan de un estatus privilegiado, denotándose la brecha en una estructura de clases similar a la que la oligarquía ha perpetrado desde la cúpula en Guatemala.
REFERENCIAS
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Dary, C. (2015). Neopentecostalismo, familia y nuevos espacios de intercambio de bienes religiosos, p. Publicación 8-17. de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales. FLACSO-Sede Académica Guatemala
Duarte, C. (1995). Las mil y una caras de la religión, p. 152-164. Consejo Latinoamericano de Iglesias. Quito, Ecuador.
Garrard‐Burnett, V. (2009). Rostros del Protestantismo en Guatemala. panorámica Una del Protestantismo Histórico en Guatemala, p. 1-5.
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Schäfer, H. (2021). Artículo: Violencia en Guatemala, p. 205-213, del libro Religiones y espacios públicos en América Latina / Susana Andrade… [et al.]; editado por Renée de la Torre; Pablo Semán. – 1a ed. – Ciudad Autónoma de Buenos Aires: CLACSO; México: Centro Estudios Latinoamericanos Avanzados – de CALAS



