Herlinda Yoana Soch Gutiérrez
Licenciatura en Teología Sistemática (9° Ciclo / Xela)
Introducción
Uno de los propósitos del derramamiento del Espíritu Santo es poder accionar en la vida de los creyentes fortaleciéndolos, guiándolos, consolándolos pues sabemos que su influencia sobre la vida humana es para bien y beneficio del mismo creyente, por lo que quien ignore de su persona y su accionar por lo general se encuentra luchando en sus propias fuerzas ante las diversas dificultades del diario vivir. La Biblia dice que se nos ha enviado el Espíritu Santo para que dependamos de él, y que su presencia en nuestras vidas nos guiara hacia toda verdad, por lo cual viviremos en la voluntad de Cristo. Ello será posible si somos sensibles a su presencia, a su influencia y a su voz. Si se busca cada día su presencia a través de su comunión. Así se provocarán acciones que evidencien el Reino de Dios.
Palabras clave: Comunión, Influencia, cotidianeidad.
Objetivos
Objetivo general
Identificar cuál es la importancia de la comunión cotidiana
Objetivos
- Enumerar los beneficios de tener comunión con el Espíritu Santo.
- Especificar el alcance de tener comunión con el Espíritu Santo.
- Resumir cual es la importancia de la comunión cotidiana hacia el Espíritu Santo.
Antecedente Histórico
Lo que hoy día conocemos como la iglesia primitiva, tiene un gran énfasis hoy como modelo de una iglesia conforme a la voluntad de Dios, pero ¿Qué le da esta distinción? Pues a la luz de la Palabra, los primeros cristianos que conformaron la primera iglesia, fueron hombres con un mismo sentir, sentir que fue otorgado por la obra y presencia del Espíritu santo, quien como recordamos descendió sobre ellos en el día de pentecostés hechos 1:8 “pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra” (V.R.V.1960) equipándolos con ese poder que guio no solamente sus vidas sino la obra encomendada, dándoles la fortaleza de permanecer en un mismo sentir, a pesar de las diferencias que cada ser humano posee, así mismo la capacidad de poder compartir el mensaje de las buenas nuevas, pues la Biblia nos describe a cada apóstol y servidor de Cristo como a hombres llenos del Espíritu Santo. Por lo que vemos que la presencia y obra del Espíritu Santo son indispensables en la vida de cada creyente, el cual debe buscarlo de manera continua.
Comunión con el Espíritu Santo
Primeramente, veremos a que hace relación la palabra Comunión: Comunión (gr. generalmente koinonía, “asociación”, “comunión”, “participación”, “compañerismo”, “compartir algo”). Participación mutua en alguna bendición o experiencia. La palabra se encuentra particularmente en los pasajes que se refieren a la íntima relación que experimentan los cristianos con Dios. Tomando en cuenta la perspectiva que Jürgen Moltmann, el tener comunión con el Espíritu Santo, le da al cristiano una serie de beneficios, pues está en participación y compañerismo de la Trinidad. Aspecto que veremos primeramente aplicadas a la iglesia. Por lo que Jürgen Moltmann nos dice:
La relación de la iglesia con el espíritu santo es la epiclesis, la invocación permanente y la apertura incondicional a las experiencias del espíritu, que crea comunión y hace que la vida tenga vitalidad. Precisamente la iglesia que escucha la palabra de cristo y confiesa a cristo, está plenamente abierta a la venida del espíritu al influjo de su fuerza y a la irradiación de su luz. Esto hace que el cristianismo sea sensible a la acción del espíritu santo extramuros ecclesiae y que está dispuesto a aceptar experiencias de comunión que fomentan la vida y que son esperadas y experimentadas por personas ajenas a la iglesia. (Moltmann J., pág. 251)
Cuando la iglesia reconoce que necesita de la persona y obra del Espíritu Santo, busca de su presencia a través de la comunión, comunión que la equipa para poder para ser un reflejo del Reino de Dios, pues una iglesia que es sensible a la presencia del Espíritu Santo es una iglesia que vivificara el evangelio, pero no solo de manera interna, sino que esas experiencias serán notorias para aquellas personas que no se encuentran dentro de la iglesia, pues el Espíritu Santo es quien guía, liberta, consuela, ama, y fortalece la vida de cada creyente. Pero que sucede cuando el creyente se encuentra frente a distintas circunstancias que prueban su vida, provocando que se pregunte cuál es su propósito de vida y aún más que desea y demanda Dios de su diario vivir, ante tales interrogativas, la respuesta la encontrara a través de tener una comunión cotidiana con el Espíritu Santo, pues ciertamente él nos guiara a toda verdad, como lo dicen las Escrituras el no hablara por su propia cuenta. Juan 16:13 “Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir” (VRV 1960). Por lo que el cristiano, no debe de afanarse ni tener temor. Por lo tanto, se debe comprender que el tener comunión tiene un alcance no solo de manera presente, pues quien tiene comunión será confortado también en lo que concierne a su vida futura, Pues el Espíritu Santo le hará saber la voluntad de Dios, y lo que el Hijo ya ha pagado. ¿pero cómo tener comunión con el Espíritu Santo logra tal alcance?, pues como se ha descrito el Espíritu nos hará saber lo que oyere, lo que indica que él está en Comunión con el Padre y el Hijo, Por lo que Jürgen Moltmann nos dice: “La comunión que forma con los creyentes, corresponde a la que tiene con el padre y el hijo y en este sentido es una comunión trinitaria. en la cual encuentra sitio la creación entera. (Jn 17:21) (Moltmann J., pág. 238).
Por ello se nos dice que, al tener comunión con el Espíritu Santo, él nos asume en su comunión, y nos hace participes de la comunión trinitaria, en la cual nuestra vida es guiada y fortalecida.
“Pero tales beneficios ¿podrán ser visibles por el creyente que no tenga como un estilo de vida el tener comunión con el Espíritu Santo? La respuesta es no, pues cualquier cristiano que piense que la comunión con Dios es muy fácil está equivocado. No debe confundir comunicación personal con comunión. La comunión con Dios es diaria. Son nuestros pensamientos, nuestras acciones diarias, nuestros hábitos y nuestro carácter lo que determina el grado de comunión que tenemos. Los que tienen esa unión lo manifestarán en espíritu, en palabras y en obras. Es por ello por lo que se hace gran énfasis en la importancia de la comunión hacia el Espíritu Santo.
Conclusiones
Finalmente, el buscar tener comunión con el Espíritu Santo no debe estar motivado solo por el obtener beneficios en la vida personal, pues como hemos visto, el Espíritu Santo fortalece, ama, y guía, la vida del creyente. Sin embargo, no debemos omitir que uno de los propósitos del derramamiento del Espíritu Santo es unificar el cuerpo de Cristo, pues su presencia evidencia en el creyente un estilo de vida basado en el amor, en la cual la iglesia también es edificada y guiada. Aspectos que son notorios de manera externa para aquellos que están lejos del evangelio.
Referencias
Moltmann, J. (1998). El Espíritu de la Vida. Ediciones Sígueme. Salamanca.



